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Guillermo Robles

Hay que pensar en grande

            OPINIÓN

            Por Guillermo Robles Ramírez

            Hay que pensar en grande

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            En días recientes vino mi yerno a visitar por primera vez México; él es estadounidense quien hizo su primera parada a las playas del caribe mexicano siendo las de Riviera Maya en donde pasó algunos días junto con mi hija, y posteriormente visitó la Atenas de México.

            En ese intercambio cultural entre mi yerno, Joe McDonnal IV y yo; la primera pregunta que le hice fue, ¿y qué tal México, te gustó?, a lo cual me sorprendió su respuesta: “Yes but I had never seen too many dogs on the streets.”

            Para quienes no entendieron su respuesta fue que sí, pero nunca había visto tantos perros callejeros. A lo cual para precisar le cuestioné si eso había sido en su llegada a Cancún, o había sido en Saltillo. A lo cual confirmó que en los dos lugares.

            Lo anterior viene colación porque el Gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme Solís; vio positivo la iniciativa de la Diputada, Claudia Elvira Rodríguez Márquez; en donde se prohíbe el embargo de animales domésticos o de compañía como garantía de prenda.

            En tanto la nueva Administración municipal de José María Fraustro Siller, junto con el Gobernador, Miguel Ángel Riquelme Solís; reconocieron la labor de los rescatistas y protectores de animales. No hay duda que en Coahuila existen leyes para la protección de animales tanto estatales y reglamentos o normas municipales.

            Por leyes en este rubro los coahuilenses no se pueden quejar, sin embargo; el problema de la sobre población de perros y gatos no es exclusiva de una sola entidad, ya que, gracias a mi yerno, quien me abrió nuevamente la pupila a un problema social que indebidamente nos estamos acostumbrando, que es el observar perros y gatos en donde quiera. Esos animales que conviven entre ciudadanos, carros, calles, colonias, avenidas y bulevares; ya los vemos como parte de una ciudad o un municipio en donde lo habitual, la cotidianidad hace que ya no los veamos más y que estemos acostumbrados a ellos, es decir, los perros callejeros.

            Es insuficiente la Unidad de Control Canino, no solamente de Saltillo, sino de cualquier cabecera municipal de Coahuila, porque para comenzar su presupuesto es muy básico, así como su unidad, para poder dar cobertura a una localidad grande.

            Y lo peor de todo es que ni siquiera debería de ser responsabilidad de ninguna autoridad, la falta de inconsciencia de los ciudadanos o los dueños de esos perros que por alguna razón ya no los quieren o los echan literalmente a la calle. Desde perros adultos y cachorros son abandonados a su suerte en parque o a unas cuadras de donde viven, y otros dueños son más descarados que les ponen su depósito de agua y comida en la orilla de las banquetas para no hacerse responsables.

            La población canina ya rebasó a las leyes de Coahuila, y no solo está representando un problema social, sino también una crueldad hacia esos perros y gatos callejeros que luchan para sobrevivir siendo la falta de alimento es el menor de sus problemas, porque se encuentran vulnerables a ser atacados por otros animales, a la crueldad de otras personas, mueren de enfermedades contagiosas, infecciones simples que se hacen complicadas a la falta de un tratamiento como son los parásitos internos y externos, sufren de calor o se congelan en invierno.

            Los diputados de Coahuila, tienen que pensar en grande si realmente se desea el buscar el bien o detener el sufrimiento de estos animales que alguna vez fueron domésticos y que tuvieron algún hogar. Ya no sirve más leyes sin presupuesto asignado para hacerlas cumplir.

            Hace falta la sinergia de autoridades locales, estatales y principalmente de aquellas asociaciones ciudadanas para crear un verdadero refugio de animales en donde tengan suficiente espacio y una logística desde la captura de los perros callejeros, su valoración de salud, su tiempo de reclamo por algún dueño, la adopción y por último a su sacrificio después de determinado tiempo.

            Más allá de embellecer una ciudad sin perros y gatos callejeros, es acabar con la agonía y maltrato de estos animales que solo luchan por sobrevivir entre la sociedad y también evitar el ataque a niños, niñas que juegan en las calles o simplemente caminan, o bien, a cualquier ciudadano que camina, así como a deportistas. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México) www.intersip.org