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Guillermo Robles

Por el bien de todos

OPINIÓN

Por Guillermo Robles Ramírez

 

Por el bien de todos

Cada vez se hace más urgente la necesidad de que los taxis de las ciudades más importantes de Coahuila, cuenten con taxímetro para el cobro a los pasajeros, pues sus choferes fijan cuotas a su arbitrio y éste es siempre exagerado y abusivo, ya que existen casos en los que resultan exorbitantes.

Hay dos ciudades coahuilenses en donde se cuenta con taxímetros, y en Piedras Negras, 20 años atrás solamente se implementó de manera parcial, es decir, muy poco llegaron a usarlo, pero después optaron por quitarlo y actualmente ningún taxi lo utiliza en Piedras Negras, y al igual que el resto de las cabeceras municipales cobran literal como se dice coloquialmente, “según el sapo es la pedrada”. Y de la ciudad de Monclova muy a pesar de ser considerado como municipio grande en su mancha poblacional nunca han usado los taxistas un aparato de cobro como los conocidos taxímetros.

En Saltillo y Torreón son los únicos municipios en donde los taxistas utilizan el taxímetro para cobrar a sus usuarios, pero el resto de las cabeceras municipales de Coahuila no; cobrando solamente al parecer siendo siempre malo y perjuicio del pasajero que se siente impotente porque cuando reclama es amenazado con ser golpeado, insultado o en el mejor de los casos sacan a los pasajeros si no están de acuerdo por el cobro del servicio de transporte.

Las autoridades encargadas de vigilar estos cobros, nada hacen ni tampoco les interesa hacer, dejando a su mejor suerte al pasajero que no tiene más remedio que aceptar lo excesivo e injusto del cobro.

Distintos ediles han anunciado repetidamente que meterán en cintura a los taxistas, pero son las propias autoridades a las que los líderes del transporte público, en este caso de los sindicatos de taxistas, han sometido y metido en cintura, lo que significa que los patos les tiran a las escopetas.

El robo al despoblado es la tarifa para aquellos taxistas que han logrado someter y mandar a sus peticiones a los alcaldes coahuilenses que no se han fajado los pantalones o, posiblemente, no los tienen; porque les hacen “mella” o también reciben dádivas este gremio del volante. ¿Acaso existe alguna otra explicación o justificación lógica?

La instalación de taxímetros pondría fin a muchas situaciones y circunstancias, pues evitaría que se abuse del pasajero, igualmente se acabaría la amenaza de dimes y diretes con los cobros fuera de lo normal, el mismo chofer no perdería tiempo de discutir sobre la tarifa, simplemente existe un aparato que marcaría la tarifa de inicio del viaje y el fin.

La medida sería por el bien de todos, eso es sin duda una verdad porque, así como existen choferes, hay clientes o pasajeros altaneros y arbitrarios que después de aceptar originalmente el costo de un viaje, al final se hacen los olvidadizos y empieza con el estira y afloja, para regatear el cobro del servicio de transporte.

Por el bien de todos, esos aparatos llamados taxímetros vendrían a beneficiar a todos, aunque no faltará la oposición inicial porque se vería como una imposición, en especial el rechazo sería de aquellos taxistas que acostumbran a cobrar tarifas arbitrarias y abusivas. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México). www.intersip.org