OPINIÓN
Por Guillermo Robles Ramírez
¿Qué es mejor?

Entre los grupos de matrimonios “medio” maduros y no se diga entre los maduros y muy maduros, una de las pláticas más recurrentes, es el comportamiento de los jóvenes de ahora, particularmente cuando se habla de cuestiones en el comportamiento sexual.
No es muy común que en personas de la edad media dorada o dorada completa, se acepte que las jóvenes y los chavos de esta generación estén tan “adelantaditos” en sus relaciones sexuales ya sean teóricas a través de lecturas en la Web, libros digitales, artículos publicados en Internet y no con esto se malinterprete que no sean buenas fuentes, sino todo lo contrario, es decir, de autores serios y confiables, ya que aunque esa misma información de quienes escriben en medios tradicionales en impresos, pero no se puede negar que también tienen un alcance muy importante al reproducir sus obras en los medios digitales.
Pero más allá de que las nuevas generaciones estén más “adelantaditos”, en sus relaciones sexuales u orientaciones preferenciales de sexo, en conseguir la información, y muy a pesar de que muchos de esos autores o fuentes de información, nunca siguieren la práctica de la misma, así como tampoco especifican a partir de qué edad pueden ejercer el libre uso de sexualidad.
Sin embargo, es cada vez más recurrente que más jovencitas y jovencitos, toman esa iniciativa en sus “clases”, en la vida real, llevando la teoría a la práctica con su pareja de preferencia sexual, iniciando con su compañera o compañero de clases de secundaria.
Siempre habrá padres de familias que pongan en duda lo dicho, aunque también no se puede desconocer lo que coloquialmente y popular ha dicho la gente que la más seriecita o seriecito, persignada o persignado son los peores, es una manera de afirmar que no existe excepción absoluta solamente por lo que se ve por fuera o su apariencia de seriedad o igualmente a la inversa revoltoso.
Y, se acepte o no, bien dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo y las estadísticas que salen a la luz pública demuestran que las relaciones “tempraneras” e informales, están causando demasiado daño entre las chavitas y chavitos menores de edad o sea abajo de los 18 años.
Eso es un hecho, pero más que eso, un ejemplo son las niñas o jovencitas estadounidenses en donde más del 26 por ciento de ellas sufren de enfermedades sexuales.
Lo peor es que, por desconocimiento, dejan pasar el tiempo y, a final de cuentas, eso repercute en su matrimonio formal, si es que lo logran, pues hay chamacas tan infectadas que pierden la oportunidad de ser madres.
Conforme a un estudio que realizó la oficina gubernamental de los Estados Unidos, Centros de Control y la Prevención de Enfermedades, más conocido allá con mis primos los güeros como “CDC”, superando los 3 millones 200 mil mujeres de entre 14 y 19 años de edad, padecen y tienen infecciones de transmisión sexual como el virus del papiloma humano, clamidia, herpes genital o tricomoniasis.
A las conclusiones a que llega este estudio, independientemente a qué es mejor, respecto a que nuestros chicos y chicas de ahora deben o no tener relaciones cada vez más jóvenes, es el hecho de que son mayores las posibilidades de infertilidad o cáncer de cuello del útero.
Pero no todo va para en el caso del sexo femenino, sino que los caballeros, es decir, nuestros jovencitos no cantan mal las rancheras, pues igual que las jovencitas andan muy mal respecto a enfermedades venéreas, que por cierto es muy alto su índice, sin incluir aquellas enfermedades como es la sífilis, la gonorrea y el sida.
La reflexión es, ¿qué es mejor?, pues no es problema exclusivo de las autoridades, sino de todos, en especial aquellos que tenemos hijas e hijos, adolescentes, o antes o un poco pasaditos de esa edad, que es donde se registra la mayor incidencia de estos problemas sexuales. La falta de orientación sexual dentro de casa es más común de lo que se piensa, ya que equivocadamente se tiene la falsa creencia que es obligación de las instituciones educativas, una posición que resulta ser muy cómoda jugar por parte de los padres o fingir de ignorancia para dejar toda la carga de una responsabilidad que no les corresponde a las instituciones educativas públicas y privadas. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org


