OPINIÓN
Por Guillermo Robles Ramírez
La frontera que ya no brilla igual

El tiempo no perdona ni a las administraciones que parecían de acero. Ahí estaba don Oscar Fernando López Elizondo, años atrás, al frente de Piedras Negras, sacándole hasta el último centavo y la última hora al ayuntamiento. Por pura eficiencia, el municipio se llevó dos veces ese Premio Nacional de Desarrollo Municipal que todavía se entregaba por la Agenda Desde lo Local.
Era un reconocimiento que pesaba de verdad: desarrollo social, institucional, económico, ambiental. Pasaron por 270 parámetros y 31 indicadores duros como piedra. Y lo lograron. Ni Torreón, con su presupuesto más gordo y sus profesionistas bien pagados, alcanzó a olerse algo parecido. Honestamente, he visto trienios entrar y salir como el viento del desierto, lo conté en su momento: un municipio fronterizo, con el polvo, el calor y los retos diarios, le ganó la partida a los que se creían los reyes de Coahuila.
Sin embargo las cosas cambian y nada es eterno. Ese premio de antes ya no se llama igual. La Agenda Desde lo Local cerró su ciclo por allá del 2013 y ahora todo corre bajo la Guía Consultiva de Desempeño Municipal del INAFED, más el Premio Nacional al Buen Gobierno Municipal que sigue siendo el que de verdad mueve el orgullo.
En la edición 2025, entregada el pasado 13 de marzo de 2026 aquí en la capital del país, los laureles se fueron para otros rumbos. Ciudad Juárez se llevó el primero en Ciudades Sostenibles con su “Juárez Resiliente y Sostenible”. Otros como Huixquilucan en el Estado de México y hasta Matamoros en algunas categorías de haciendas locales fuertes. ¿Y Coahuila? Ninguno de los 38 municipios apareció en la lista principal del galardón nacional. Ninguno.
Y aquí viene la comparación que duele un poco, pero hay que decirla con la mano en el pecho, sin rodeos. En tiempos de Oscar, Piedras Negras era la que sumaba puntos de a de veras: cobro justo de impuestos, rezagos que bajaban en agua potable, drenaje que por fin funcionaba, pavimento que no se tragaba los coches en la lluvia, alumbrado que iluminaba sin miedo, seguridad que se sentía en la calle.
La gente lo vivía. Visitas diarias a colonias, reuniones con el comercio organizado, recuerdo clarito a Javier Berain Támez y los suyos reconociéndolo en público, agradeciendo soluciones concretas. Largas jornadas, sí, pero con resultados que se tocaban. Piedras se mantenía como una de las fronteras mejor vividas del norte y sur de México. Calidad de vida que no se anuncia, se siente.
Ahora… pues la cosa ya no es lo mismo. La administración actual, con Jacobo Rodríguez al frente desde el 2025, camina otro paso. Respeto a quien carga la responsabilidad de una ciudad fronteriza, pero uno que ha cubierto ayuntamientos desde Saltillo hasta la línea desde casi ya las cuatro décadas lo nota en el aire. No se oyen los mismos ecos de eficiencia que antes.
Piedras no apareció en los reconocimientos nacionales principales del INAFED este ciclo. Eso sí, Saltillo se llevó un reconocimiento estatal por mejor gestión integral, sobre todo en voluntariado y participación social, más una mención en la Guía Consultiva 2025, según reportan en gob.mx/inafed. Bonito logro local, claro, pero nada que ver con el nacional que antes ganaba Piedras.
Y la gente platica otras cosas: más de imagen, más de redes, menos de esas supervisiones de obra por obra y de atender al vecino de frente. No es que no haya esfuerzo, es que el ritmo se siente distinto. Antes Oscar corregía sobre la marcha en las reuniones de directores; hoy se siente más disperso, más de discursos que de calles.
¿Y sabe qué es lo curioso de todo esto? Que a veces los más chiquitos o los que parecen tener menos ventaja son los que dan la sorpresa. Piedras Negras, que no es el más grande ni el más antiguo de Coahuila, les dio una lección a los grandotes en su momento.
Ahora, irónicamente, son municipios de otros estados los que se llevan los reflectores. Torreón, Saltillo, Monclova… ninguno levantó la mano en el premio grande este 2025. Eso duele un poco el orgullo regional, pero ni llorar es bueno.
Yo recuerdo, y perdone el rodeo, pero uno escribe como platica, una tarde en Piedras, cubriendo una de esas visitas de Oscar. El sol pegaba como plomo, el polvo volaba y ahí estaba él, sin corbata, oyendo a una señora que le reclamaba el drenaje. No mandó al regidor. Se quedó, tomó nota y semanas después la obra avanzaba. Esa era la entrega que se premiaba. Hoy, con Jacobo, la frontera sigue latiendo, pero ya no es la que presumía el premio dos veces seguidas. Los nigropetenses, que son duros pero justos, extrañan esa consistencia que mantenía a Piedras como ejemplo.
Al final, el norte es terco. Coahuila tiene 38 municipios, algunos centenarios, otros más nuevos en la dinámica moderna, y siempre ha habido lugar para sorpresas. Pero cuando uno ve que el Premio Nacional al Buen Gobierno 2025 se fue para Juárez y otros de fuera, y que el último gran momento de Coahuila en estos reconocimientos nacionales fue precisamente con Piedras Negras en la época de Oscar, duele un poco.
No es envidia, es reflexión: ¿qué pasó con esa eficiencia que antes nos ponía en el mapa? Oscar sumó puntos de verdad. Hoy la actual administración tiene el reto de recuperar ese ritmo, de volver a hacer que la gente diga “en Piedras sí se hacen las cosas”. Porque la frontera no perdona, ni los indicadores del INAFED tampoco.
Enhorabuena todavía a don Oscar, donde quiera que esté, por el ejemplo que dejó. Y a los que vienen, que tomen nota: el premio no se regala. Se gana caminando la colonia, atendiendo al comercio, corrigiendo sobre la marcha. Ojalá Coahuila vuelva pronto a la lista grande. Porque cuando un municipio del norte brilla de a de veras, brilla todo el estado. La neta es que sí se puede. Antes se pudo. Y se puede otra vez. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org



