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Guillermo Robles

Cuando el desvío de El Sauz se vuelve trampa

OPINIÓN

Por Guillermo Robles Ramírez

Cuando el desvío de El Sauz se vuelve trampa

Algo que me llegó de un pariente sobre lo que apenas pasaron el domingo y el lunes con las aguas de Erick cayendo a cántaros sobre la Región Carbonífera y ya hay quienes sacan la mano.

No pasó ni un día completo de que las torrenciales lluvias dejaron destrozos en varios municipios del norte de Coahuila y ya apareció el mismo viejo truco de siempre, disfrazado de “aportación voluntaria ecológica”.

El domingo y el lunes Erick no fue de esos huracanes que solo pasan de largo. En Sabinas y Nueva Rosita la cosa se puso fea de verdad. El puente de los Gemelos, ese que cruza el río Sabinas a la entrada de la ciudad viniendo de Saltillo o Monclova, quedó en condiciones que obligaron a las autoridades a cerrarlo por precaución. Nadie quería arriesgarse a que un tráiler o un camión pesado terminara en el río. Así que de un día para otro quedaron incomunicados varios puntos importantes de la zona.

Las autoridades estatales, como siempre pasa en estos casos, reaccionaron rápido y abrieron algunos vados provisionales. Pero para la gente que tiene que circular por necesidad; los que van a trabajar, los que llevan mercancía, los que regresan a sus rancherías o los que simplemente viven en los Cinco Manantiales o más al norte. La solución fue desviar el tráfico en El Sauz, sobre la carretera federal 57. De ahí se va hacia Palau, se enlaza con el libramiento de Nueva Rosita y se sigue hacia Múzquiz, Piedras Negras o los puntos que uno necesite.

Y como decimos en La Laguna… “¡Ande…No!!”, la cosa es que con todo ese tráfico extra que de repente pasó por Palau, un pueblo que normalmente no ve tanto movimiento apareció un retén. Un grupo de personas que se identifican como “servidores públicos” se instaló en la entrada y detiene a los vehículos, sobre todo a los particulares. Y ahí viene la petición: una aportación “voluntaria ecológica”.

¿Sabrá Dios si siguen ahí?. Pero imagínense nomás. La gente que ya está dando vueltas de más porque el puente no da paso, que tal vez dejó su casa con agua hasta las rodillas o que anda preocupada por la familia en Sabinas, llega al reten y le piden cooperar “para la ecología”. ¿De quién? ¿Para limpiar qué? Nunca lo explican bien. Solo piden la lana.

Yo he pasado por esa carretera muchas veces a lo largo de los años. Conozco el olor a carbón cuando uno se acerca a la región, conozco el calor de junio y el polvo que se levanta cuando no llueve. Y también conozco cómo se siente cuando uno va de paso y de repente lo paran por algo que no pidió. El tráfico se pone más lento, la gente se impacienta, y encima queda ese mal sabor de boca. Porque, aunque digan “si no quiere cooperar, puede seguir”, la manera en que lo plantean y la presencia del retén ya dejan la sensación de que mejor cooperas y ya.

Los coahuilenses, como siempre, han respondido con lo que tienen. En estos días uno ve cómo la gente de Saltillo, de Monclova, de Torreón y hasta de más lejos está mandando ayuda a las familias de la carbonífera que perdieron colchones, ropa, herramientas o el poco que tenían. Esa solidaridad de siempre, la que no necesita reflectores. Pero luego aparecen estos retenes y uno se pregunta en qué cabeza cabe montar algo así justo cuando la gente está tratando de salir adelante después de las lluvias.

No es la primera vez que pasa algo parecido en la región. Uno recuerda situaciones antiguas donde la necesidad ajena se convierte en oportunidad para unos cuantos.

Lo que molesta no es solo el dinero, aunque tampoco es mucho, pero suma cuando uno ya andaba corto y sin cambio o morralla, sino la impertinencia de hacerlo en medio de una contingencia que todavía no termina. Las familias de Sabinas y Nueva Rosita siguen lidiando con el agua que se metió a las casas, con los caminos ejidales que se volvieron lodazales, con la falta de comunicación normal. Y en Palau, en vez de facilitar el paso, lo complican con este tipo de prácticas.

Las autoridades municipales de Múzquiz tienen que ver con esto. Con o sin autorización expresa del alcalde en turno, el retén está ahí y la gente lo percibe como algo permitido. Y eso es lo que más molesta: que en un momento en que el estado entero habla de mejorar carreteras, de mantener los caminos rurales, de que el Nearshoring traiga más movimiento y más oportunidades, todavía aparezcan estas “colaboraciones” que parecen más una estirada de mano que otra cosa.

Uno entiende que los gobiernos locales tienen necesidades, que los presupuestos a veces no alcanzan. Pero hay formas y hay momentos. Detener a quien ya viene dando la vuelta larga por culpa de un puente dañado, pedirle dinero “para la ecología” sin explicar a dónde va ni para qué, y hacerlo justo cuando la gente de la región está sufriendo… eso no se ve bien. No se siente bien. Y menos en junio de 2026, cuando tanto se habla de que las obras pequeñas y el mantenimiento de caminos rurales son clave para que las comunidades alejadas no se queden atrás mientras el resto del estado avanza.

La verdad yo he visto cómo la gente del norte de Coahuila se ayuda cuando las cosas se ponen difíciles. He visto cómo se organizan, cómo pasan víveres, cómo prestan una camioneta o abren su casa. Esa es la Coahuila de siempre. Lo que no se entiende es que, en medio de esa misma gente que está poniendo de su parte, aparezcan estos retenes que solo generan más molestia y más desconfianza.

Al final, el puente de los Gemelos se va a reparar, los vados se van a usar mientras tanto, y la vida en la carbonífera va a seguir su curso, como siempre ha pasado. Pero el mal sabor que deja un retén así en plena contingencia se queda más tiempo. Porque la gente no olvida quién se aprovechó y quién, en cambio, se puso a ayudar de verdad.

No es cuestión de dinero grande. Es cuestión de respeto. Y de saber leer el momento. Porque cuando llueve fuerte y la gente anda preocupada por lo suyo, lo último que necesita es que le paren en el camino para pedirle una cooperación que nadie pidió. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org