Cobran a su antojo
Por Guillermo Robles Ramírez

Uno se sienta en la Alameda, oye el rumor de Saltillo y tarde o temprano sale el tema. No sale de los diputados. Sale de la gente. Un tendero de la calle Victoria, de esos que abren con el primer camión y cierran cuando ya no hay quien compre, me contó hace poco que se atrasó un mes en la tarjeta. Un mes. Nada más. Cuando llegó el estado de cuenta ya no reconocía la cifra. Fíjense ustedes: no era el capital. Eran los llamados intereses moratorios, esos que se aplican cuando uno no alcanza a cubrir el abono.
Y pues la cosa es que esto no es de ahora. Llevo décadas oyendo la misma cantaleta. Que ya reglamentaron las comisiones. Que el cuentahabiente ya no es rehén. Este año, otra vez, hay iniciativas en San Lázaro y en el Senado para ponerle techo a la mora. Que no pase de una vez y media la tasa ordinaria. Que no se capitalice sobre el mismo adeudo. Se lee bien. Se discute. Y se queda, como tantas veces, en el papel. Mientras tanto la Condusef sigue diciendo lo de siempre: si usted incumple un pago, el adeudo puede irse, en el mayor de los casos, hasta el triple.
No hay una ley clara, directa, que diga cuánto es justo cobrar cuando se pierde un abono. Los bancos y las financieras lo hacen a su muy particular arbitrio. Hay contratos donde la mora es una vez y media la tasa ordinaria. Hay otros donde se dispara más. La Suprema Corte ha dicho que si el interés es usurario un juez puede bajarlo. Está bien. Pero ¿cuántos de nosotros vamos a juicio por un crédito chico, por una tarjeta, por el préstamo que pidió el taller de Ramos o la miscelánea de Arteaga? Imagínense nomás.
La verdad yo he visto el mismo patrón en Torreón, en Monclova, en Piedras Negras. El microempresario, el particular de clase media para abajo. A esos sí les cargan. A la empresa grande, cambian las cosas. Ahí no se atreven con las mismas artimañas. Saben que hay despachos, influencia, puertas que se abren en los círculos financieros. El de abajo no tiene esa suerte. Y por eso es presa fácil.
En 2025 el Banco de México tenía contabilizadas cerca de doce mil seiscientas comisiones y tarifas distintas que los bancos cobran al público. Menos que hace unos años, sí. Pero eso es el menú, no el alivio. Las ganancias de la banca rebasaron los trescientos mil millones de pesos. Y una parte nada menor de ese pastel sigue saliendo de cargos que el cliente ni entiende cuando firma. Al cierre del primer semestre de este 2026, los créditos con problemas de pago rebasaron los 193 mil millones. Subieron respecto al año pasado. No es un dato para pasar de largo.
¿Y saben qué? No se trata de no pagar. Se trata de que el atraso de un mes no se convierta en asalto con alevosía. La Condusef está ahí. Se puede reclamar. Se puede pedir conciliación. Hay que usarla. Pero la mediación no sustituye una regla que ponga límite de verdad. Mientras el Congreso discute y vuelve a discutir, el incumplimiento se vuelve castigo. No sanción razonable. Castigo.
Me acuerdo de un compañero, hace ya bastantes años, que cubría financieras en la Comarca. Decía que el contrato se firma con prisa y se padece con calma. Todavía aplica. Uno pone la firma porque necesita el dinero. El letrero de la mora viene en letra chica. Después, cuando el abono no alcanza, llega la sorpresa.
Si de veras les interesa a diputados y senadores poner fin a esas tropelías, tienen que dejar de dejarlo a la discrecionalidad de quienes cobran. Con la ley en la mano. Y si la ley no alcanza, que la hagan alcanzar. Porque el que termina pagando dos y tres veces por haberse atrasado no está negociando con una institución seria. Lo están esquilmando.
Hay mucho qué hacer todavía por el cliente de a pie. Parar el sangrado no es un favor. Es lo mínimo. Pues uno se pregunta, sentado aquí este septiembre, si el sistema quiere clientes o presas. La diferencia no está en el discurso de cada periodo de sesiones. Está en el estado de cuenta que llega a la casa. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org




