Noticias Coahuila, Lideres de Opinión, Reportaje SIP

Carlos Robles

Tenemos lo que queremos

Mi Columna

Tenemos lo que queremos

Por Carlos Robles Nava

crn-1024x1024

No hay en Coahuila, cabeceras municipales que no cuente con arroyos o ríos que crucen sus principales comunidades y nos jactemos de que el agua que corre por esas rúas hidráulicas cuando les llega de las lluvias, que no arrastre infinidad de objetos, muchos inconcebibles como sillones de sala, colchones, desechos de televisores, refrigeradores inservibles y otros artículos caseros más, esto sin considerar las toneladas de escombro o residuos de obras materiales que con toda tranquilidad y complacencia las empresas constructoras arrojan en los arroyos o ríos más cercano o que están a su vista.

Es normal el reclamo justo o injusto, al menos en la generalidad de los casos, que las autoridades locales no hacen nada por evitarlo, recalcando que no vigilan que se haga ese daño porque todos los desperdicios o mugreros que se arrojan a esos lugares a final vienen a contaminar de una u otra manera los yacimientos de aguas del subsuelo.

Los arroyos y ríos que hay en los 38 municipios de Coahuila, representan muchos kilómetros, lo que ya en sí hace imposible por diversas razones como es económico y disponibilidad de factor humano, pero de manera preponderante es la falta o suficiente dinero para contratar a cientos de vigilantes para estar 24 horas pendientes de que no se cometan esas atrocidades.

Sale sobrando, porque esto se hace ya como costumbre que después de que se arrojan desperdicios al lecho de las rúas hidráulicas, las y los vecinos denuncian públicamente de la situación, sin que se pueda hacer nada porque la ilegalidad ya se cometió y hasta desaparecido quienes violan nuestras normas ecológicas.

Duele, aunque hay que decirlo sin rodeos ni tapujos, no hay ciudadanos coahuilenses que denuncien estos hechos en el mismo momento en que se cometen esos abusos y los que hay se cuentan con los dedos de una sola mano, que colaboren reportando a todo quien o quienes arrojen desperdicios de cualquier tipo a arroyos o ríos.

En días pasados, con tristeza leí y me entere de una información en un diario saltillense, de la irresponsabilidad de los que siguen contaminando nuestros suelos.

Da cuenta esa información de un grupo de vecinos del sur de la ciudad capital coahuilense, de enormes cantidades de vísceras y aguas negras vaciadas al arroyo “Ceballos”, haya por el rumbo de la colonia “González”.

También denunciaron que hay empresas dedicadas a la renta de sanitarios portátiles que los desechos convertidos en aguas negras, con toda simpleza e irresponsabilidad los arrojan igual al “Ceballos”.

También se hizo públicamente que hay carnicerías que a diario echan al “Ceballos” desperdicios de  carne que no se vende y se echa a perder.

Los denunciantes más que preocuparles el daño e inconsciencia ecológica por estos actos en la clandestinidad, fue por los fétidos y nauseabundos olores que despiden las aguas negras y desperdicios de ganado vacuno que cada vez son más las cantidades arrojadas sobre el lecho del arroyo citado.

En la apatía mostrada por los vecinos denunciantes, están los resultados, pues mientras no sean fieles y permanentes vigilantes de lo que pasa en su entorno, seguirán sufriendo las consecuencias de permitir a quienes agreden y violan las leyes ecológicas.

Por qué no tomar su celular y sacar una gráfica cuando se está agrediendo a la ecología saltillense para entregarla a la autoridad y logre identificar a los abusivos y dañinos sujetos que cometen esas violaciones, cuando que el uso gráfico de su celular lo utilizan para situaciones intrascendentales y no se atreven para que se procedan contra los que dañan la naturaleza de su alrededor.

Tenemos en muchos sectores de los 38 municipios de la Entidad, lo que nosotros mismos creamos por nuestra apatía de convertirnos aliados de las autoridades para que apliquen la ley a sus violadores porque mientras seamos apáticos, tendremos lo que queremos.. (www.intersip.org)