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Carlos Robles

No sirven de nada

MI COLUMNA

No sirven de nada

Por Carlos Robles Nava

Carlos Robles

Con satisfacción vemos que en las principales ciudades de Coahuila y particularmente en Saltillo y Torreón, por ser las de mayor población, cada vez se cuenta con más obras en beneficio y  protección a los discapacitados.

Sin embargo, el 80 por ciento de esas obras o áreas no sirven de nada por estar mal planeadas y de pésima calidad, mostrando que se hicieron simplemente para que las autoridades municipales no los sancionaran por incumplimiento a la ley respectiva, aunque en las mismas condiciones están las hechas directamente por las administraciones locales.

Concretamente me refiero a las rampas hechas a la entrada de los negocios, ya que su altura y declive están desproporcionados para proteger a los discapacitados que en vez de representar una seguridad para esas personas, los expone a sufrir un percance siendo más conveniente no usarlas para evitar una caída que pudiera ser de consecuencias muy serias por las condiciones físicas de esos ciudadanos discapacitados.

Esta esas irregularidades e incumplimiento al reglamento, tiene una razón y es la falta de supervisión de parte de las autoridades locales de Obras Públicas y Desarrollo Urbano que son muy buenas para disponer y ordenar, pero no para revisar si se cumple, en este caso, con la altura, declive, distancias y otras características para darles seguridad y garantizar a los discapacitados que son confiables.

Por otra parte y en no pocos casos, muchas de esas rampas empiezan a mostrar su mala calidad de construcción al desmoronarse por la baja calidad de los materiales empleados para su realización agravando los riegos a un percance en caso de usarse, sucediendo a corto tiempo de su construcción.

Esta irregularidad ha motivado que los discapacitados opten por usar los escalones de entrada que tienen que hacerlo con extrema precaución a fin de no sufrir a una caída, además de tener que ser apoyados o auxiliados por su o sus acompañantes.

El reglamento de Obras Públicas y Desarrollo Urbano, tiene claramente especificadas las características de estas obras que por indolencia y falta de atención de nada sirven porque la falta de planeación y calidad en su realización significan un mayor peligro, en vez de ser una seguridad para los discapacitados.

Como si todo lo anterior fuese poco, hay que agregar que en ocasiones estas obras de inclusión para discapacitados se hacen junto a las escaleras que no permiten siempre su disponibilidad para su uso por parte de quien requiere de esas rampas.

Además, hay rampas que se hacen cerca a los anuncios de las paradas de los camiones de pasajeros, así como demasiado angostas de tal manera dificultando el paso seguro de una silla de ruedas.

Todas estas anomalías echan por la borda tanta cantaleta de las autoridades municipales sobre su programas de inclusión. (www.intersip.org)