La regulación o legalización de las casas de empeño o montepíos, decretada por el Congreso del Estado a iniciativa presentada por el Gobernador, Rubén Moreira Valdés, meterá en camisa de once varas, además de que será un freno y fuerte apriete para las ratas de dos patas, quienes tendrán menos lugares y posibilidades de vender o pignorar cuanta prenda hurten.
Mi Columna
Duro contra las ratas
Por Carlos Robles Nava
La regulación o legalización de las casas de empeño o montepíos, decretada por el Congreso del Estado a iniciativa presentada por el Gobernador, Rubén Moreira Valdés, meterá en camisa de once varas, además de que será un freno y fuerte apriete para las ratas de dos patas, quienes tendrán menos lugares y posibilidades de vender o pignorar cuanta prenda hurten.
Lo mismo ocurrirá con las visitas u operativos que a los mercados sobre ruedas está llevando a cabo la Policía Estatal para exigir a los comerciantes de esos puestos, factura, papeles o comprobación del origen de los artículos puestos a la venta.
Tanto los dueños de montepíos como los posesionarios de los mercados sobre ruedas dedicados a la venta de todo lo que caiga y, si es sin papeles mejor, porque eso les permite ofrecer cualquier bicoca a los delincuentes que los visita para venderles lo mal habido, han expresado su inconformidad y protesta por la legalización de sus actividades comerciales, como por los operativos que semanalmente se están llevando a cabo en los mercados sobre ruedas instalados por distintos rumbos de varios de los municipios de la Entidad, en especial de aquellos que cuentan con una mayor población como son Saltillo, Torreón, Monclova, Piedras Negras, Sabinas, Ciudad Acuña, San Pedro, etc.
Es entendible, más no justificable las quejas y protestas de los montepíos y mercados sobre ruegas, pero las autoridades en general, están obligadas a garantizar tranquilidad y certidumbre a la comunidad general, pero en especial, atajar los avances de los sinvergüenzas, cualquiera que sea su actividad.
No es por nada el exagerado crecimiento de los llamados también “pulgas” en referencia a los mercados sobre ruedas, ya que por años han sido la tierra de nadie donde todo se puede vender y comercializar sin regatear su procedencia u origen.
Estas dos medidas vendrán a fortalecer las acciones realizadas para combatir la delincuencia sea organizada o desorganizada o independiente, ya que por años y años los mercados sobre ruedas y las casas de empeño, fueron nichos de todo lo robado.
Entre los pasos y disposiciones que contempla la citada ley, está el tener un censo completo de los citados negocios, obligarlos a que exijan factura original u otro documento que de fe sobre la legalidad o buena procedencia de lo ofrecido en venta, así como los intereses a cobrar por lo empeñado, pues la legalización no está peleada con la operación dentro de la ley de esos establecimientos.
Igualmente de básico e importancia el señalamiento para penalizar las compras de artículos de duda procedencia, más conocidos como artículos ajenos y para ser concretos, robados.
Es un hecho que está legalización o regulación, ira duro contra los delincuentes del fuero común, es decir, de los rateros de casas, comercios, partes automotrices, electrodomésticos como lavadoras, secadoras, micro ondas, batidoras, licuadoras, cafeteras y otros artículos más, al igual que electrónicos entre éstos televisores, computadoras, radios, componentes, grabadoras de mesa, etc.
Aunque tratándose de objetos robados, todo es importante, se pondrá mucha atención en alhajas y joyería fina o barata que eternamente fue a caer a los montepíos y muestra de ello es que cuando a la policía ministerial investigadora le interesaba aclarar uno o más robos de joyería en general, lo primero que visitan son los montepíos, en donde sus propietarios tan solo con la presencia de esos elementos policiacos, doblaban las manos y entregaban lo robado.
También la reglamentación de las casas de empeño como los comercios de mercados sobre ruedas, reducirá las labores de investigación de los Agentes Ministeriales de Investigación, pues debe darse como un hecho que se reducirá sensiblemente la comercialización de productos robados, ya que como bien habrán de decirlo los amantes de lo ajeno, si robo a quién se lo voy a vender.
Bienvenida ésta y las demás iniciativas de ley que buscan seguridad para la población en general. (www.intersip.org)

