OPINIÓN
No es por la falta de leyes o reglamentos
Por Guillermo Robles Ramírez

En estas últimas semanas se ha visto en todo el mundo el lado bueno del ser humano, así como el malo. Pero enfocándonos a nuestro país se ha visto indudablemente un poco de todo.
El cierre temporal de muchas dependencias gubernamentales, así como aquellos departamentos municipales o locales, como medida de prevención a la propagación del Covid-19, y respetar los espacios abiertos laborales ha hecho que muchos ciudadanos se aprovechen de ciertas circunstancias.
Si normalmente cuando las autoridades locales, estatales y federales se encontraban en operación al cien por ciento la gente es muy abusona y comente muchos delitos de los cuales, si no son castigados no se porque hace falta crearse alguna ley o reglamento, sino que las autoridades no actúan, es decir, no sancionan a quienes violen esas reglas.
La incidencia de ataques de perros no solo callejeros, sino también de los que se mantienen en perreras particulares o en los hogares de sus propietarios, ha obligado a nuestros legisladores mexicanos y en caso específico a los diputados federales a crear y aprobar reformas en ciertas leyes o bien reforzar aquellas existentes para hacer a los dueños de canes que entrenen a éstos a peleas.
De acuerdo a las reformas hechas al artículo 419 bis del Código Penal Federal se establecieron multas que van de 200 a dos mil salarios mínimos de multa y dependiendo de la gravedad del delito, cárcel por seis meses y hasta cinco años al dueño de cualquiera raza de perro que se compruebe que lo ha adiestrado para competir en riñas entre estos animales.
Se incluye en este delito a aquellas personas que promuevan, patrocinen, vendan entradas u organicen eventos de pelea de perros y también si son poseedores o administran la propiedad en donde se realicen estos “eventos”.
Igual serán castigados aquellos que permitan el acceso a menores de edad, como a los que los realicen con fines lucrativos.
Por otro lado, cuando en este tipo de delito se involucre un funcionario de los diferentes niveles, las mismas sanciones ya citadas aumentarán hasta en una mitad y se impondrá un tercio de la pena a espectadores o asistentes a peleas de perros.
Con estas reformas, México se sumó a países como Suiza, Estados Unidos, Chile y otros que cuentan con sanciones específicas para las personas que se dediquen a esta inhumana cruel actividad como lo es y será siempre entrenar perros para lucrar en peleas entre otros canes.
Sin duda alguna estas prácticas son las más deplorables de un ser humano es provocar o incentivar la violencia hacia otro ser vivo que por sus propias características está en desventaja, es decir, indefenso por la sencilla razón de que son sometidos para que hagan eso para entretener a la gente y jugar apuestas en ello.
Es elogiable que los legisladores federales participen en temas que flagelan a la sociedad, sobre todo en Entidad como lo es en Coahuila en donde el problema existe desde hace años al grado de que para su realización se ha instituido una complicidad entre los organizadores y los grupos policiales, hecho que es conocido por los pobladores, aunque algunos de ellos se promocionan por las redes sociales.
Generalmente estos “horrendos” espectáculos se realizan en sectores apartados de las manchas urbanas para evadir a la policía y se trata de personas conocidas e identificadas por los mismos habitantes de esos sectores.
Las peleas entre perros, por desgracia en Coahuila y preferentemente en Saltillo, Torreón y Monclova, se hicieron por más conocidas entre los adeptos ven cómo dos animales pelean por su vida, mientras los espectadores disfrutan el inhumano “espectáculo” bebiendo “chela y chela”, que es además de las apuestas que se “cruzan” el negocio más redituable que tienen los organizadores de estas peleas ante la complicidad e impunidad de las autoridades y producto del cual existe un mercado negro por la escases del mismo ante esta contingencia de salud en el que vivimos actualmente. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018) www.intersip.org

