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Carlos Robles

Pagan sus excesos

Los bancos establecidos en México, por cierto de todos, ya solamente uno de ellos puede presumir que es todavía de origen totonaca, pues los que no son españoles, son ingleses, canadienses o estadunidenses, alardean de los millones de cuentahabientes que tiene y particularmente los que cuentan con una credencial de su institución bancaria sea de crédito, débito, nómina, etc.

Mi Columna

Pagan sus excesos

Por Carlos Robles Nava

Los bancos establecidos en México, por cierto de todos, ya solamente uno de ellos puede presumir que es todavía de origen totonaca, pues los que no son españoles, son ingleses, canadienses o estadunidenses, alardean de los millones de cuentahabientes que tiene y particularmente los que cuentan con una credencial de su institución bancaria sea de crédito, débito, nómina, etc.

Se estima conservadoramente que alrededor de 50 a 60 millones de mexicanos usa una tarjeta bancaria, lo que representa la mitad de la población de los 32 Entidades de la República.

No hay discusión y menos sobre la afirmación que hacen sobre lo anterior los “Hijos de Víctor Hugo” por miserables, tienen toda la razón, aunque en los últimos meses a partir del año pasado, andan sufriendo las de Caín con tanto “venado” que no localizan para requerirles la falta de pago de lo que le “meten” a sus plásticos.

Los rezagos a nivel nacional representa varios miles de millones de pesos y su existencia tiene un porque y razón y que no es otra cosa que los excesos de la banca privada para extender a diestra y siniestra tarjetas de crédito, preferentemente.

Su problema principal es que los bancos no verifican ni certifican la información dada por los acreedores a un plástico de crédito, de tal manera que el domicilio, número telefónico y otros generales no corresponde directamente al cuentahabiente sino que son generalmente de los comercios, industrias, etc., en los que laboran, incluyendo los números telefónicos que dan.

De ahí nace mucho el fastidio de las empresas que constantemente, ya sea en llamadas grabadas o de personas contratadas exprofeso, andan correteando y tratando de localizar en teléfonos y domicilios equivocados dados deliberadamente por sus “venados” o sean los deudores.

Precisamente sobre este tema, no le falta razón a la licenciada Guadalupe Galván Ortiz, Delegada en Coahuila de la Defensoría Jurídica Integral, que en pocas palabras resume esta problemática señalando que se originó por la falta de interés que han mostrado las instituciones bancarias financieras y centros comerciales para comprobar que los datos dados por quien recibirá el crédito o deudor sean fidedignos, en particular referente a las referencias.

Ese y ningún otro motivo es el intenso y constante acoso que hay para negociaciones en general, sean del área comercial o industrial, ante el incumplimiento a quienes con toda facilidad y sin mayores exigencias les abrieron las puertas para darles una tarjeta de crédito o bien autorizarles la compra de accesorios en general para sus casas, ya que en es común tanto cambio de domicilio, dejando la lata de telefonazos y toquidos en las puertas a los nuevos inquilinos, mientras a los bancos, estar fastidie y fastidie, que por cierto no se cansan, con sus grabaciones o llamadas directas de su personal para tratar de localizar a los “venados”.

Para infinidad de familias es desesperante el acoso de los cobradores sean bancos o casas comerciales, pese a que ya han moderado su tono, aunque no todos, incluyendo dentro de esas llamadas las amenazas de que si el deudor que dio los datos de ese teléfono y domicilio son falsos, irán sobre los inquilinos actuales porque “pagan porque pagan” contratando para ello oficinas o supuestos despachos de abogados o tinterillos acostumbrados a cobrar con advertencias y amenazas.

Se recomienda a esos injustos “acosados” que ni la deben ni la temen, a que acudan ante las autoridades ministeriales para denunciar la situación y dejar constancia de un procedimiento ilegal y mientras se averigua e investiga, las cosas se agravan por la pérdida de tiempo.

Existe igual la figura jurídica de la Comisión Nacional para Defensa de los Usuarios de Instituciones Financieras, CONDUSEF, existiendo oficinas en Coahuila o bien llamando al 01-800-9999-8080, en donde será asesorado por ese martirio que le han causado los clientes bancarios que abusaron de los excesos de los “miserables” abriéndoles de par en par las puertas, sin investigarlos de verdad directamente a ellos. (www.intersip.org)