En las principales ciudades de Coahuila como lo son Torreón, Saltillo, Monclova, Piedras Negras, Sabinas y Ciudad Acuña, crecen cada vez más las plazas comerciales en donde a los clientes que van a alguna de las tiendas de ese complejo, se les cobra el estacionamiento. Esto, es muy recurrente de manera particular en Saltillo y Torreón.
Mi Columna
Se “papean” por apatía
Por Carlos Robles Nava
En las principales ciudades de Coahuila como lo son Torreón, Saltillo, Monclova, Piedras Negras, Sabinas y Ciudad Acuña, crecen cada vez más las plazas comerciales en donde a los clientes que van a alguna de las tiendas de ese complejo, se les cobra el estacionamiento. Esto, es muy recurrente de manera particular en Saltillo y Torreón.
La falta, al menos es lo que se dice de una reglamentación estatal o municipal, permite que se vaya a la alza y viento en popa este negocio, aunque los propietarios de esos lugares, es decir, de las plazas comerciales o llamados también “mool” desconocen se esté cobrando, particularmente por las noches y peor es cuando la exigencia de pago por la ocupación de uno de los cajones de esos lugares lo hacen los llamados “franeleros” haciéndose pasar como personal autorizado por esa plaza, mool o área comercial.
De acuerdo y en opinión oficial de la Procuraduría Federal del Consumidor, PROFECO, indica que los establecimientos mercantiles entre ellos tiendas, restaurantes, bares, gimnasios, bancos, cajeros automáticos, supermercados, cines, mercerías, etc., según el tamaño del local, están obligados a proporcionar cierto número de estacionamiento para sus clientes.
En caso de que alguno de los negocios no cuente con espacio propio para estacionamiento, deben recurrir al arrendamiento de un terreno no distante más de cien metros del local mercantil al que se acude, contratándose a un “valet” o personal que se encargue de llevar la unidad motriz, además de que en caso de que el vehículo es accidentado por el “valet parking” los daños deben ser pagados por quien o quienes hayan contratado a esos auxiliares o empleados.
En las poblaciones mencionadas, sobran dedos para contar y mencionar que y cuantos negocios tienen área de estacionamiento para sus clientes.
Esta falta de cumplimiento, ya que conforme a las reglamentaciones vigentes, toda negociación está obligada a contar con espacio para el estacionamiento vehicular de sus compradores, incluye a los bancos y otras instituciones financieras.
Por esa razón, las calles aledañas a esos establecimientos que no cuentan con espacio para que aparquen o estacionen los vehículos, son invadidas por infinidad de unidades motrices causando la consiguiente protesta y malestar de quienes son dueños o renteros de casas o tiendas alrededor de las negociaciones que carecen de espacio para estacionamiento.
Este problema se agudiza con la apertura de tantos restaurantes, antros y piqueras en áreas que conforme al reglamento de desarrollo urbano se hace en sectores habitacionales y hasta en arterias llamadas de uso comercial, pues aprovechando la apatía e indiferencia de las autoridades municipales en desarrollo urbano, se instalan sin cumplir las más mínimas exigencias y normativas que marcan los reglamentos y leyes.
Por otro lado, empiezan a registrarse serios problemas entre clientes de restaurantes y antros, particularmente por las noches ya que ante la falta de estacionamiento a donde van, recurren a las plazas comerciales cercanas aprovechando que los negocios ahí instalados en su mayor parte no abren a por la noche.
El problema y pleitos se agudiza porque sin permiso de los propietarios de esas plazas comerciales que si disponen de estacionamiento, los “franeleros” o dizque cuidadores de vehículos, abusando y aprovechando la falta de autoridad, cobran e imponen cuotas a modo por ocupar espacio en esos lugares que ante el exceso de gente que va a los antros y restaurantes vecinos, inundan y saturan el estacionamiento de esas plazas comerciales, ocasionando problema a los restaurantes, bares y otro tipo de antros que rentan dentro de esas plazas y que consecuentemente tienen todo el derecho de ofrecer estacionamiento a sus clientes, creándose el problema cuando ya no hay espacio y particularmente cuando al salir los cuidadores vehiculares o “franeleros” cobran la cuota por el parqueo.
Es difícil poner remedio o al menos pretender hacerlo por parte de inspectores municipales, por tratarse de hechos que suceden en horarios nocturnas e inclusive antes o después de las doce o 24 horas, sin embargo, bien puede sentenciar y marcar las sanciones con anticipación a que pueden hacerse acreedores los “dueños” de lo ajeno para dejen de causar problemas al rentar o alquilar lo que no es de ellos, evitando no seguir lucrando gracias a la apatía de las autoridades locales. (www.intersip.org)

