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Carlos Robles

Hay más chatarra

Solamente en los primeros cuatro meses del 2013 y comparado al mismo período del 2012, la importación de vehículos usados, se incrementó en un cien por ciento con un total de 207 mil 645 vehículos.

Mi Columna

Hay más chatarra

Por Carlos Robles Nava

Solamente en los primeros cuatro meses del 2013 y comparado al mismo período del 2012, la importación de vehículos usados, se incrementó en un cien por ciento con un total de 207 mil 645 vehículos.

Sumados los 207 mil 645 recientes importaciones de chatarra motriz traída de los Estados Unidos a lo que ha entrado al país entre octubre del 2005 a abril del 2013, arroja la nada agradable cantidad de 6 millones 700 mil unidades motrices usadas.

Esto gracias a la pachorra de los Magistrados de la Suprema Corte de Justicia de Nación, que siguen en el sueño de los justos sin resolver la legalidad y validez de los amparos concedidos de dos Jueces Federales de Distrito, de Mexicali.

Los amparos fueron promovidos por los tres principales negocios importadores de vehículos usados que son Distribuidora Textilera, S. A. de C.V; Grupo Integral de Servicios Logísticos Premier, S.A. de C.V. y Estructuras Automotriz.

Por cuanto hace a los Jueces Federales de Distrito que concedieron los amparos, fueron Daniel González y José André Nalda, ambos de Mexicali.

Gracias a la pachorra de los magistrados de la S.C.J.N. y a la facilidad con que los dos Jueces Federales de Distrito, soltaron su firma para conceder la suspensión provisional, México está siendo cada vez más contaminado por la entrada de tanta chatarra vehicular.

Los amparos han cumplido más de un año de haber sido concedidos ya que datan de marzo del 2012, mismo tiempo que se encuentran en los cajones de los escritorios de los magistrados que se desconoce la y las razones por las que no han emitido su dictamen para detener la invasión de tanta chatarra, ya que los amparos protegen para que las autoridades fiscales no exijan requisitos ineludibles establecidos en el ramo automotriz dentro del Tratado de Libre Comercio y que concretamente se trata de contar con certificado de origen que avale la fabricación del auto en Norteamérica y, particularmente, el certificado de cumplimiento de la verificación de emisiones contaminantes.

Ante la validez de esos amparos, todo tipo de chatarra está entrando e inundando el mercado nacional y aunque han sido repetitivas las inconformidades oficiales y públicas que ha hecho la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), el gobierno federal las ha ignorado.

No es posible que siendo México a nivel mundial, un país con un alto porcentaje de automotrices en su territorio, no se proteja la enorme fuente de trabajo que representa la fabricación de unidades automotrices completas y, además, representa hoy por hoy, una nación con un alto porcentaje de producción de auto partes para abastecer a las múltiples plantas automotrices establecidas en tierras aztecas.

Mientras en otros países hay leyes y reglamentos para proteger a sus industrias, cualquiera que sea el ramo, en México le pegamos a la “gallina de los huevos de oro” simplemente por apatía e indiferencia o  bien, intereses económicos muy fuertes que bien pueden manejarse no solo en las instancias oficiales gubernamentales, sino en el propio interior de la Cámara de Diputados Federales y en la Cámara de Senadores, quedando en evidencia ello ante la afirmación que hacen los propios líderes de las organizaciones ONAPPAFA, FRENOS, UDC y otras muchas más que se han multiplicado ante el negocio que ha representado el traer chatarra del extranjero, aunque las tierras mexicanas se inunden y saturen de contaminación, convirtiéndose México en un patio trasero de los Estados Unidos cuando todo vehículo inservible es desechado y bienvenido en nuestro territorio, anteponiéndose las míseras utilidades que desde hace más de 25 años se trafica e introduce de contrabando la chatarra automotriz del vecino país del Tío Sam.

La pachorra, disimulo o complicidad de los Magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al dormir el sueño de los justos y enviando al arcón de los recuerdos y el olvido, el amparo promovido por un pequeño grupo que ha tenido el privilegio y concesión de pasar a México toda esa chatarra, es el peor daño que se está haciendo a la Nación, tanto por la afectación a la industria automotriz instalada formalmente en diversas Entidades de la República, como la contaminación ambiental.

Mientras los magistrados no tengan interés de velar por los intereses de su propio país, la chatarra continuará entrando impunemente sin cumplir con las normas básicas.(www.intersip.org)