Los ojos ven lo que queremos; nuestra boca habla, también, lo que queremos; y los números no pueden ser lo que nosotros queremos, porque jamás podremos competir contra Pitágoras, el filósofo y matemático griego de la época antes de Cristo que nos enseñó a decir que uno más uno son dos y que dos más dos son cuatro, porque definitivamente Pitágoras no miente.
Mi columna
Clemente contra Pitágoras
Por Carlos Robles Nava
Los ojos ven lo que queremos; nuestra boca habla, también, lo que queremos; y los números no pueden ser lo que nosotros queremos, porque jamás podremos competir contra Pitágoras, el filósofo y matemático griego de la época antes de Cristo que nos enseñó a decir que uno más uno son dos y que dos más dos son cuatro, porque definitivamente Pitágoras no miente.
Esta semana, el mayor Clemente Yáñez, Director de Seguridad Pública de Saltillo, para rechazar los cada vez más cuestionamientos por el cúmulo de latrocinios de todo tipo en la ciudad capital de Coahuila, se metió en un galimatías que ni siquiera él mismo se entendió como suele ocurrir con aquellas personas que inherentemente no hablan en forma clara por lo que para confundir recurren a un lenguaje complicado, sin sentido, embrolloso, impropio y oscuro.
Entrevistado sobre el crecimiento de la inseguridad en Saltillo, el eterno jefe policiaco, pues hay que recordar que lleva ya dos administraciones sin lograr dar una y en relación a una encuesta realizada por el INEGI sobre la Seguridad Pública Urbana a nivel nacional y en la que se concluye cuál es la percepción ciudadana en el sentido de que aumenta entre la población de todo México, dijo:
“La percepción de los ciudadanos en cuanto a robos y otros delitos que se cometen en la ciudad, es diferente a lo que muestran las estadísticas de la incidencia delictiva, la cual dijo, califica como baja”.
“Si nosotros, siguió diciendo, tenemos más de dos mil comerciantes en el centro de la ciudad y tenemos un promedio de dos robos semanales, para mí ese número es bajo, aunque de repente sube a tres o cuatro los robos, pues esto indica que los operativos en la zona centro han funcionado, aunque provocó que se dispersaran los robos a otras colonias”.
Luego, siguió justificándose con “reconozco que en al menos 38 colonias urbanas de Saltillo donde se presentaba un robo cada mes, se incrementó el número a dos o tres los delitos, asegurando, que ese tema se va manejando aunque a su punto de vista la incidencia delictiva continua a la baja”.
Luego, el jefe policiaco Clemente Yáñez Carrillo, dijo que conforme al año pasado la incidencia delictiva se mantiene un poco elevada, sobre todo en el robo de casa habitación, pues se han registrado en lo que va del año aproximadamente 500 robos de casa”.
Enseguida arremetió contra la prensa, lamentando que haya medios que al registrarse tres o cuatro delitos digan “se disparan los robos”.
Recordó, más no dijo la razón, para mencionar que hace tres o cuatro años, los medios de comunicación no preguntaban sobre los enfrentamientos, pero ahora andan muy valientes y muy reclamadores.
Cuando Clemente Yáñez Carrillo, acepta que en los primeros seis meses del 2015 se denunciaron oficialmente 500 robos, significa, si es que Pitágoras no miente, 2.8 robos al día o sea dos décimas para promediar tres diarios.
Pone de ejemplo que en 38 colonias se presenta un robo al mes, pero no menciona que Saltillo cuenta tiene 800 colonias, es decir, está enmarcando y resaltando un garbanzo de a libra, ya que tampoco alude el rumbo donde se encuentran esas colonias, porque bien pueden ser las que están encerradas con bardas perimetrales y cuentan con caseta de vigilancia.
Cuanto una persona cierra los ojos y se tapa los oídos, malos, pues vive su vida de ensueño, fuera de la realidad, porque una cosa es que el jefe de la Policía de Saltillo, busque pretextos infantiles y tontos para reconocer la realidad que vive la comunidad, porque no es de manera gratuita que los fines de semana, preferentemente viernes y sábados a partir de las 7 de la tarde, hayan regresado las vigilancias a pie de numerosos grupos de policiacos compuestos por hombres y mujeres a lo largo de los bulevares Pedro Figueroa, Moctezuma, José Mussa y el Venustiano Carranza, como tampoco es de “gorrión” la presencia policiaca, casi puras mujeres en el interior de la plaza comercial o mool “El Sendero”.
En fin, debe entender don Clemente que Pitágoras no equivoca, pues una ciudad de 800 mil habitantes no puede protegerse de la inseguridad con menos de mil policías, sin descontar los que descansan diariamente, los comisionados a oficinas públicas diversas y los enfermos, porque el problema hay que reconocerlo, no hay en Saltillo ni en ninguna otra ciudad coahuilense, que cuente ni se acerque a los parámetros internacionales recomendados del mínimo de policías por cada mil habitantes. (www.intersip.org)

