Mi Columna
¿Cuáles clandestinos?
Por Carlos Robles Nava
No concibo ningún negocio negro o gris que opere supuestamente bajo el clandestinaje en pueblo alguno de la República Mexicana, al menos es lo que me dejó de enseñanza el tiempo que como reportero incursioné en las fuentes policiacas.
¿A partir de donde o porqué sustento esa teoría?. No hay “promotor, organizador o empresario” que invierta sin tener la seguridad de que el negocio a instalarse tenga una mínima garantía de cualquier autoridad de uno de los niveles de gobierno que le ofrezca la más pequeña protección de que por lo menos durante algunas semanas o meses tenga abiertas las puertas del antro o como se llame, sin ser molestado.
Sería incongruente y mal negocio que antes de abrir un giro gris o negro no se tenga una aprobación, ya que el iniciar la operación implica un apreciable costo, siendo un ejemplo, en el caso de un palenque, una casa de juego, una casa de citas o llamadas también de “entretenimiento”, pues todo, sin excepción, requiere de mobiliario, insumos diversos, contratación de personal, etc.
Claro que se trata de “convenios o arreglos” por debajo de la “mesa”, es decir hasta que se entere una autoridad arriba del mando con quien se hizo el “compromiso” inicial.
Por esa y otras razones, cada que en Coahuila u otra Entidad de México los medios nos brindan la noticia de que tal negocio funcionaba “clandestinamente”, es una total mentira.
Hace alrededor de dos meses, se vino una “racha” de cierres de rastros “clandestinos” en donde se sacrificaban caballos y reses, entre otros animales robados de comunidades del campo.
Sobre el particular, no hay dudas de que las autoridades policiacas sabían sobre el funcionamiento, porque de lo contrario no hubieran invertido en implementos para hacer destazar a los animales robados.
Lo más reciente, que persisto, es una burla, es lo sucedido la noche de este lunes en el pueblo Cuajinicuilapa, en el Estado de Guerrero, en la región conocida como “Costa Chica”, en donde hubo en un palenque dizque “clandestino” tremenda matanza con saldo de casi una docena de muertos baleados por un grupo contrario al que regenteaba el palenque.
Las autoridades municipales encabezadas por el Edil, Constantino García Cisneros, en entrevista con medios nacionales declara que se trataba de un palenque “clandestino”, cuando que dicho antro tenía meses funcionando a la vista de las mismas autoridades locales y de las familias de esa comunidad.
Como si fuese poco, en las gráficas publicadas por los medios impresos, aparece el palenque con enormes letras pintadas en sus muros, anunciando su presencia, independientemente de que los rondines de la policía de ese municipio incluía su paso por ese antro. Turistas visitantes de Acapulco, era común asistieran a las apuestas de gallos de ese lugar.
Que no tenían permiso oficial concedido por la Presidencia Municipal, es distinto y diferente, pero “clandestino” jamás.
Clandestino es lo oculto y lo que se mantiene totalmente secreto por temor a la ley y a las autoridades y en México, lo clandestino funciona y es del pleno conocimiento de nuestras autoridades, gracias a esos “arreglos” especiales en un México en donde todo se puede hacer. (www.intersip.org)

