Por años y sin exagerar, desde su creación como Instituto Federal Electoral y ahora simplemente Instituto Nacional Electoral, que para el caso es lo mismo, se nos dijo que las credenciales extendidas por ese instituto, eran inviolables.
Mi Columna
Claro que se puede
Por: Carlos Robles Nava
Por años y sin exagerar, desde su creación como Instituto Federal Electoral y ahora simplemente Instituto Nacional Electoral, que para el caso es lo mismo, se nos dijo que las credenciales extendidas por ese instituto, eran inviolables.
La tramitación de la credencial electoral por parte de los chavos de esta y otras pasadas generaciones más que para cumplir con acudir a votar en los comicios, lo hacen por tener acceso a los antros, pues se considera como una constancia de mayoría de edad de quien la porta.
De acuerdo a lo sucedido en esas dos o tres decenas de años de la existencia del mencionado Instituto, eso de que son inviolables ha sido un engaño o sencillamente puro cuento de las autoridades electorales federales.
Es probable que fue una estrategia para dizque garantizarnos que habían quedado en el arcón de los recuerdos la antigua y acostumbrada votación de hace años atrás con aquellas boletas de simple papel extendidas por lo que fue el Registro Nacional Electoral.
Esos documentos eran tan frágiles que se decía que hasta los muertos votaban, cierto o mentira pero esas palabras se las colgaban a los del PRI los pocos partidos políticos que existían en aquellos años idos como el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, PARM, al que se le señalaba “satélite” del tricolor, el Acción Nacional, el del Trabajo y el Partido Comunista Mexicano, que hacía más ruido que militantes y simpatizantes registrados oficialmente.
Siendo aún IFE, se publicaba en algunos medios que muchos migrantes, particularmente de Centroamérica como Guatemala, Honduras y El Salvador que para atravesar el territorio nacional se protegían con credenciales del entonces IFE que logran obtener con documentos falsos sobre identidad y el clásico “moche” o “silencio” que se compraba entre mismo personal y hasta funcionarios de las unidades del IFE.
Hubo autoridades migratorias y policiacas que afirmaban que esas credenciales que portaban los centroamericanos habían sido falsificadas, sin faltar también que si fueron extendidas por las oficinas del IFE aprovechando la oportunidad de empleados corruptos que con pápeles falsos y sin éstos extendían credenciales a diestras y siniestra.
Las situaciones en esa materia, no han cambiado mucho, pues en este momento una diputada local sonorense por el Partido Acción Nacional, Lucero Guadalupe Sánchez López, es investigada sobre documentos apócrifos que le permitieron obtener una credencial del INE.
Se trata de la legisladora que están relacionando con el capo Joaquín “El Chapo” Guzmán y quien es identificada como quien paso la noche de año nuevo en la cárcel del que fuera el delincuente más buscado de México, aunque la sonorense ha negado toda acusación.
No se ha aclarado si lo hizo con acta de nacimiento y domicilio falsos o bien todo se instrumentó en el interior de una de las oficinas del INE, aunque igual es lo de menos, porque a final de cuentas sí se puede hacer lo que las autoridades federales electorales dicen que es inviolable, porque de que se puede, se puede, porque bendito México, en donde todo se puede hacer, por lo que con justa razón se ha propalado el dicho que con “dinero baila el perro”. (www.intersip.org)
