Mi Columna
La lengua no apaga fuegos
Por Carlos Robles Nava
Es verdad que Coahuila es una Entidad desértica, al menos es lo que predomina territorialmente a lo largo de sus 151 mil 500 kilómetros cuadrados de extensión, por lo que son pocas o contadas sus áreas arboladas o sierras y terrenos con vegetación de variable intensidad, sin desconocer que es predomínate la existencia de matorrales de diferentes especies.
Sin embargo, lo anterior debe convencernos de la necesidad y obligación que todos los coahuilenses tenemos para mantener nuestras contadas y reducidas zonas boscosas.
Por lo pronto, ya se hizo el exhorto para tener extremosas medidas precautorias en situaciones de emergencia para prevenir incendios forestales este 2016 que además de que será un año seco, habrá altas temperaturas en la época de verano.
Eglantina Luna de Canales, Secretaría Estatal de Medio Ambiente, hace dos semanas lanzó la primera alerta para tomar medidas preventivas y recomendaciones a los que acostumbran ir de paseo a las sierras de las diferentes regiones para que no prendan fogatas para las tradicionales carnes asadas o calentar los alimentos que llevan.
Además, ha pedido a quienes viajen por las carreteras de las regiones coahuilenses, abstenerse de arrojar colillas de cigarros a la orilla de los caminos.
No hay duda de la importancia que tienen los llamados o exhortos hechos por las autoridades del medio ambiente, pero tampoco hay el menor desconocimiento de que los mexicanos y en este caso los coahuilenses, no somos muy afectados a atender las recomendaciones de “lengua” que nos hacen las distintas dependencias conectadas con cuestiones ecológicas y forestales.
En días pasados, el Presidente de Arteaga, Jesús Durán Flores, pidió a través de los medios de comunicación que se tenga cuidado de no encender fuego en los días de campo rematando sus declaraciones con un “habrá cero tolerancia”, mientras que por su parte, el gerente de la Comisión Nacional Forestal, CONAFOR, Carlos Galván Tello, anunció que se contratarán 200 personas para que participen en la vigilancia que se hará en las áreas boscosas para reportar cualquier conato o incendio generalizado que se registre.
Lo anterior, es acertado en estos casos de emergencia, entendiéndose que en la prevención no todo lo de “lengua” funciona y menos que esos consejos o exhortos apaguen fuegos.
Lo que es necesario es tener un mayor número de personal exprofeso para vigilar las áreas boscosas y de matorrales que son propensas a iniciar fuego por la sequía y altas emperaturas.
Hay necesidad de que los municipios de las regiones del Estado en cuya jurisdicción hay bosques y zonas verdes y más si están secas, aporten no solo llamados de “lengua” sino destinar recursos para contar con más elementos humanos que resultan más eficientes para dar las alertas.
CONAFOR no tiene los suficientes vehículos para su movilización y traslado de quienes contrate e intervengan si se llega a presentar una contingencia.
Coahuila está en una encrucijada y que es precisamente la amenaza de perder y disminuir sus áreas boscosas porque el combate de incendios pretendemos combatirlo con simples exhortos de “lengua”, cuando sabemos que más se gasta esta dependencia federal en chucherías, pachangas y reuniones sin más importancia que “convivir”.
Son tiempos de actuar con acciones reales y con elementos humanos y automotrices suficientes porque la primera pregunta es cómo se cubrirán los más de 15 mil kilómetros cuadrados de zonas con vegetación, ¿con la “lengua”?, persisto. (www.intersip.org)

