MI COLUMNA
Les leen la cartilla
Por Carlos Robles Nava
Al menos en teoría o de voz, el gobierno federal ya no apoyará o auxiliará a ningún Estado o Municipio del país que salga “cajeado” o quebrado financieramente por raterías y sinvergüenzadas de sus gobernantes en funciones, hayan terminado su periodo o por otros motivos.
Esta fue la respuesta que dio Enrique Peña Niego, a los gobernadores de los distintos partidos políticos, en particular a los que al llegar a sentarse en la silla del mando Estatal, encontraron enormes faltantes financieros y pidieron el apoyo del gobierno federal, aunque de antemano se aclaró que el menaje era para todos los mandatarios estatales de la República.
Entre algunas Entidades que de inmediato no solo entendieron el mensaje, sino que se pusieron el saco, figuran Veracruz, Chihuahua, Nuevo León y Sonora, haciendo esa advertencia directamente el Presidente, Enrique Peña Nieto, en la última reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores.
Quien prendió la mecha fue el nuevo gobernador de Chihuahua, Javier Corral, al decir que encontró a la entidad con un déficit presupuestal por más de siete mil millones de pesos y necesitaba el apoyo del gobierno central.
Peña Nieto, fue directo y seco, al atajar la petición de ayuda o apoyo financiero de cualquier entidad, remarcando que su gobierno no sustituye a los Estados para enfrentar sus responsabilidades.
Al ampliar la posición de su administración, don Enrique sentenció que su gobierno no reemplazará lo que está en alcance a las atribuciones y responsabilidad propia que tiene cada uno de los gobiernos estatales.
“El gobierno de la República, remató y dejó bien claro, tiene capacidades y alcances limitados”, exhortando a los nuevos gobiernos que asumen los desafíos y retos en todos los ámbitos y uno de ellos es el tema financiero, pero el gobierno de la República acompañará los esfuerzos propios de cada entidad federativa.
Desde hace tiempo hacía falta y era necesario que un Presidente centrara o ubicará a los gobernadores, en particular a los recién que acaban de tomar las riendas de los territorios en donde ganaron el voto.
Ya se había hecho costumbre que a la entrada de cada nuevo gobernador, el primer planteamiento hecho del Primer Mandatario del País, era ir a llorarle y pedir sacar al buen de la barranca.
No se recuerda a ningún gobierno federal del pasado que hubiese puesto un hasta aquí a la solicitud de un rescate económico por el hoyo o agujero dejado por el que se fue, haya sido por malos manejos, insuficiencia administrativa y financiera o cualquier otra razón.
Hacía falta quien les leyera la cartilla tanto a los nuevos como “viejos” es decir los que están en funciones hace más de un año, que la Federación dejaría de ser la “pilmama”.
Al tomar las riendas de un gobierno municipal, estatal o federal, es justo el hacerse cargo de cualesquier negocio existente, ya que lo primero que hay que saber es cómo se encuentra el manejo de los recursos económicos y quien o quienes no lo hayan hecho, poco puede esperarse de su administración al olvidar un asunto tan relevante de conocer cómo andan las entradas y salidas de dinero. (www.intersipo.org)

