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Carlos Robles

El perro baila con lana

MI COLUMNA

El perro baila con lana

Por Carlos Robles Nava

Por años y desde su nacimiento los altas y máximas directrices del Instituto Federal Electoral, ahora flamante Instituto Nacional Electoral, se han jactado de lo “difícil” que es, según lo pregonan, de falsificar sus credenciales y, de la seriedad y responsabilidad que dicen hay entre sus funcionarios y empleados para no otorgar varias credenciales a una misma persona.

Es un hecho que por distintas razones, no salen a la luz pública la infinidad de personas que de una u otra manera obtienen más de dos credenciales de ese Instituto con la misma fotografía, pero con distintos nombres o bien, la misma persona y con domicilios diferentes.

¿Cómo le hacen?. Como todo, pues no son gratuitas las frases y proverbios que existen en la vida y uno de ellos es tan claro como “con dinero baila el perro” que es aplicable en este caso, que si bien no existen pruebas que demuestren que el dar más de una credencial, a una sola persona, es ridículo e inverosímil dar por hecho que son “simples favores” a ciudadanos que van y piden una y otra credencial con nombres distintos, pues se supone y es lo que dicen los responsables y encargados de cada uno de los cubículos instalados y encargados en extender las credenciales del Instituto Federal Electoral.

Existen muchos casos de que todo aquel que se propone a tener más de una credencial de esa institución, lo logra y tan solo un simple ejemplo y muestra lo revela la detención de dos delincuentes que se dedicaban a extorsionar con varios miles de pesos a cuanto ciudadano veían.

Se trata de los hermanos Fernando y César Ramírez Jiménez, que por ahora se encuentran bien resguardados en la “chirona” es decir en el “bote”, ergástula, bartolina o celda por extorsión a un comerciante.

A este par de pájaros de varias cuentas, se les encontraron en el momento de su aprehensión con varias credenciales del INE con distintos municipios de Ramos Arizpe, Coahuila.

¿Cómo le hicieron?, eso será tarea del INE y de las autoridades responsables de la procuración de la justicia, pues se supone, al menos se canta repetidamente que una de las inviolables exigencias para extender una credencial del INE, es presentar original y certificada del acta de nacimiento y cuando se trata de gente que no cuenta con acta de nacimiento, se le obliga llevar a una persona, supuestamente, un ciudadano respetable y serio, que avale fecha, nombre y lugar del nacimiento de quien por equis circunstancias no cuenta con acta oficial de nacimiento.

Respecto al domicilio, ese no es problema, pues para el INE no importa, ya que la exigencia es que presente un recibo del agua, luz o teléfono para dar constancia, sin mayor comprobación, que en esa casa vive el solicitante.

¿Cómo justifican sus nombres falsos?. La respuesta es simple: O corrompen a un juez o representante del registro civil para que le extienda una nueva acta de nacimiento, lo que resulta difícil por la edad de quien lo solicite o en las distintas oficinas del INE, el “perro está bailando con dinero”.

A Saltillo han llegado centroamericanos portando credenciales del INE, se trata de guatemaltecos, salvadoreños o hondureños, que también hicieron “bailar al perro con una lana” para conseguir una credencial del IFE, sabiéndose esto por indiscreciones de agentes del Instituto Nacional de Migración.

Esta irregularidad y anomalía seguirá siendo la constante con el INE o su próximo sustituto Instituto Nacional Electoral, pues el cambio de siglas o nombre de instituciones no garantizan honestidad, seriedad y menos responsabilidad para que el “perro no baile con fiducia”.

Negación de esta irregular situación por parte de funcionarios del INE, sería ridículo porque es difícil que los superiores puedan estar en todo, pero de que se puede, se puede y sino pruébese o “calese” para mostrarle que no son fantasías, sino realidades.(www.intersip.org)