Mi Columna
De eso está lleno
Por Carlos Robles Nava
Hablar y asegurar sobre la existencia en tal o cual comunidad urbana o rural y su principal actividad es prostitución dizque clandestina, además de una total falacia, es una vergüenza que las autoridades locales pretendan ocultar su consentimiento tras bambalinas del funcionamiento de esos antros.
Claro que se trata de negocios que funcionan con todas las de la “ley” al tener el “permiso” de palabra de las autoridades locales que generalmente son los mismos alcaldes o jefes policiacos, pues quién se atrevería a gastar para “montar” un lupanar o “aguaje” con mujeres de la mala o buena vida, sin el visto bueno de sus autoridades.
En los negocios no hay tontos y menos neófitos y más en los llamados giros negros que son los que más reditúan, así es que ahí no se va sin llevar por delante el permiso clandestino o visible, para el caso es lo mismo.
Eso no solo suena ilógico, sino infantil y ridículo, siendo una burla para los ciudadanos y sobre todo cuando esos lugares llevan funcionando no meses, sino hasta años.
¿ Y luego de qué sirven los rondines policiacos o vigilancia de los inspectores de alcoholes ?.
¿ Y las presumidas de los Alcaldes en turno cuando declaran a los medios que “periódicamente” hacen recorridos a colonias y resto de la cabecera municipal que presiden, además de sus “frecuentes” recorridos al campo, aunque no dicen si al rural o al de golf o campestre?.
Lo anterior porque en días pasados, las autoridades municipales y policiacas de Arteaga, Coahuila, el otrora “Pueblo Mágico”, reventó una cantina clandestina, pero siendo lo peor que ya tenía tiempo funcionando con mujeres que ejercían la prostitución.
Nada extraño tiene que se haya clausurado o cerrado ese prostíbulo, pero que se diga estaba “escondido o clandestino”, es toda una falta de respeto a la comunidad arteaguense que brindó su apoyo a las autoridades para que mantenga el orden.
El lupanar se detectó en la cercanía del ejido “Chapultepec”, sobre la carretera 57, unas de las vías terrestres más transitada por el medio trayiero, lo que viene a comprobar que ese lugar era más conocido que el mismo Pueblo Mágico, ya que son lugares frecuentados con mucha regularidad por los camioneros y traileros.
En su visita, la policía sorprendio a cuatro mujeres y cuatro hombres en la parte posterior de la cantina, sosteniendo relaciones sexuales y tras las detenciones de este grupo, los últimos aceptaron pagar una cuota de 400 pesos para “reunirse” y aparte, pagar cien pesos a las damas de noche o mariposillas para “fornicar”.
El encargado de dicho prostíbulo dijo no contar con permiso para venta de alcohol y menos para ejercer la prostitución, aunque, por otro lado, expresó que durante el largo tiempo que tiene laborando en ese lugar, siempre ha sido lo mismo, es decir, el desenfreno en las bebidas alcohólicas y la prostitución, sin que ninguna ni otra se hiciera escondidas, ya que frecuentemente eran visitados por inspectores de alcoholes.
De este tipo de negocios, para mala fortuna, están llenos los ejidos de Arteaga y más aquellos que se encuentran en puntos alejados de la sierra.
Una cosa es que el alcalde interino, Gabriel Ursua, asegure que no se extendió ningún permiso, a que el lupanar haya estado trabajando desde hace tiempo sin preocupación alguna.(www.intersip.org)


