Noticias Coahuila, Lideres de Opinión, Reportaje SIP

Carlos Robles

Coludos o rabones

Mi Columna

Coludos o rabones

Por Carlos Robles Nava

Hay legislaciones que nacen para morir antes de darle vigencia a sus acuerdos y tal parece que una de éstas será la recientemente aprobada Ley de 3de3 o Ley General de Responsabilidades Administrativas, que lamentablemente no solo dejó dudas e inquietudes, sino puertas abiertas para ser tema a discusión por largo tiempo, en particular por cuanto hace a la transparencia que debe tenerse en el manejo de los dineros del pueblo o sean las contribuciones.

Además de otros muchos cuestionamientos, el artículo 29 de ésta, es lo que hizo tronar a los empresarios y otros muchos sectores, ya que ese apartado legislativo referente a las declaraciones patrimoniales que desde el punto de vista de sus opositores seguirá alentando y fomentando la corrupción al no obligar a los funcionarios a rendir cuentas o transparentar sus bienes, desligándose totalmente de una obligación que se supone sino erradicaría, al menos disminuiría las raterías de recursos públicos.

El hartazgo a que se ha llegado en el tema del manejo discrecional o complicidad de los recursos públicos y, como nunca, atrajo la atención y participación de la iniciativa privada que antes de su aprobación creyó y confió en la conocida como 3de3 y que oficialmente lleva el nombre de Ley General de Responsabilidades Administrativas.

Los empresarios, al igual que otros sectores comunitarios se sienten engañados, ya que se hicieron tantos parches y modificaciones a la hora de aprobar la 3de3 que deja abiertas las puertas para seguir saqueando los dineros públicos.

Por otra parte, deja entre dudas e interrogantes la rendición de cuentas de si los beneficiarios de programas sociales como los recursos que comprende el programa 60 y 65 y las becas en efectivo entregadas a los jóvenes estudiantes. Igual son los claro-oscuros al exponerse la obligatoriedad de empresa privada que tengan contrato con gobierno de cualquier nivel, está obligada a rendir cuentas o sea ha transparentarse.

Definitivamente que la 3de3 o Ley de Responsabilidades Administrativas, nació chimuela y rabona, mientras que a un sector en este caso a los funcionarios públicos los deja como antes, es decir, con las uñas más largas para seguir escamoteando los impuestos, en otros sectores se pone extremamente vigilante y protectora de los dineros provenientes de los impuestos de los mexicanos.

Siempre ha sido y seguirá siendo mal visto que en México haya habitantes de primera y segunda clase, haciéndose a un lado la regla de que todos coludos o todos rabones, que es justo lo que deja ver aunque se niegue la tan citada 3de3.

Uno de los argumentos de “auditar” los recursos que reciben beneficiarios de programas sociales es el hecho de que es bien sabido que en la mayoría de los casos, los “protegidos” preferentemente son gente militante o simpatizante del partido político posesionado en el poder estatal, municipal o en el gobierno federal.

Eso por un lado, además de que las listas de los beneficiarios del programa 60 y 65 no del todo es  está limpia de las maniobras y malos manejos que hacen líderes de sectores y colonias de los municipios, pues se ha comprobado que lo mismo reciben ese dinero personas de la tercera edad que tienen pensión del IMSS u otra institución oficial, que residentes en colonias de la clase media y alta y de pobres no tienen nada.

Total, que razones sobran tanto a los legisladores por haber puesto algunos frenos en la 3de3 que los empresarios en defenderse para tampoco ser auditados cuando tienen contratos con algún gobierno. (www.intersip.org)