Mi Columna
Miguelón, se faja
Por Carlos Robles Nava
Al menos por lo que hace al primer día que fue el martes de esta semana en que una empresa de transporte de pasajeros en vehículos particulares se “rebeló” a cumplir con la ley y lo hizo sin cumplir con ésta, el edil de Torreón, Miguel Ángel Riquelme Solís, se fajó los pantalones y demás vestimentas para reprimir a sus supuestos “socios” y actuar en su contra, por violar las leyes municipales y estatales que regulan las reglas de funcionar como transporte público de pasajeros.
Este tipo de servicio es nuevo en México, aunque en otros países como Argentina lleva entre 10 y 12 años operando, desconociéndose pormenores sobre los resultados.
Pero por cuanto hace a lo local refiriéndonos a Coahuila, UBER, nombre que se da a esta empresa que “conviene” con socios para dar servicio público de pasajeros, por ahora solo le interesan las dos cabeceras municipales con más población que son Torreón y Saltillo.
En la última población, su Alcalde, Isidro López Villarreal, prácticamente cedió y aventó el arpa o violín a las autoridades estatales de actuar en caso de violarse las normativas, declarándose no tener la ley en sus manos para actuar.
En caso contrario, el de Torreón, Miguel Ángel Riquelme Solís, se fajó pantalones y calzones, por decirlo de alguna manera, para parar en seco a los dizque “socios” de UBER y por lo pronto los agentes viales de la Perla de La Laguna, detuvo a los conductores de ocho vehículos calificados de “piratas” por incumplir con los requisitos para ejercer el servicio público de pasajeros.
UBER, asegura su gerencia o departamento jurídico, no está violando ninguna ley, pues ellos no dan los servicios sino son sus “socios”, lo que significa que serán estos los que enfrenten a las autoridades y se defiendan de las detenciones y envío de sus unidades a los corralones de tránsito.
Existen como se dice, muchas aristas sobre el tema, pues por una parte está la defensa que hacen los taxistas de ambas ciudades que anteponen el cumplir con todas las exigencias de la ley como concesión, por cierto, vendida por el municipio en algunos miles de pesos, aunque una vez en manos los poseedores de ese permiso, su avalúo alcanza hasta cincuenta mil pesos o más.
Entre las preguntas que están en el aire son, figuran capacidad, habilidad y responsabilidad de los “socios” de UBER, pues el martes de esta semana, en Torreón se registró un incidente por parte de uno de los llamados por la competencia, “piratas” del transporte, cuando a su pasajera en el momento de descender provocó cayera al piso resultando con algunas lesiones, tratar de huir y dejando abandonado el vehículo y a la lesionada.
Mismos “socios” de UBER, al ser entrevistados por la prensa comarcana, dijeron ignorar si están o no obligados a permisos del ayuntamiento local; aceptan que algunas de las unidades que traen está a nombre de un familiar o amistad apoyados porque andan de desempleados; ignoran muchas reglas de conducir; carecen de un examen de la vista y médico, además de muchas las normativas incumplidas.
¿ Logrará Miguelón, el Presidente Municipal de Torreón, imponerse a UBER ?. Esto se conocerá en futuros días, por ahora, existen muchas dudas sobre su legalidad o ilegalidad al prestar servicio público de pasajeros.
De lo que debe darse por seguro es la devaluación que sufrirán las concesiones, pues ahora cualquiera y sin pagar derechos, sin ser expertos en manejo, al no sujetarse a las normativas oficiales y a otras obligaciones, puede ser “chafirete” y ser un prestador de servicios urbanos de transporte de pasajeros. (www.intersip.org)

