Mi Columna
Los dueños eternos
Por Carlos Robles Nava
No solo los locatarios de Saltillo, Coahuila, se han sido y convertido en los dueños eternos de los locales de los mercados que originalmente les son “rentadas” por el municipio, para con el pasar del tiempo convertirse abusivamente en sus “dueños”, sino esa situación es similar en Torreón, Monclova, Piedras, Ciudad Acuña, además de otras ciudades de Coahuila.
Quienes ocupan esos locales, data de los abuelos de los actuales “ocupantes” o invasores de esos bienes públicos, con la gran ventajas de que en ninguna de las ciudades coahuilenses en donde se rentan los espacios de los mercados públicos, su alquiler ha sido negocio para ningún ayuntamiento y por el contrario, los municipios salen poniendo en el alquiler de locales.
Sin costo para los locatarios, cuentan con policías municipales para su vigilancia; no pagan luz ni agua, porque todo va incluido en un contrato que abarca varias fincas o áreas públicas municipales; tienen recolección diaria de basura y desperdicio sin costo alguno y de remate, como si fuese poco, pagan poco por la renta o de plano no la pagan por años y años, así es que cuando la autoridad les cobra, las cantidades se elevan al grado de que son impagables, por lo que exhiben a la autoridad en turno o al menos a la que les está cobrando, como injustas, voraces, etc.
En Saltillo se vive un ejemplo justo a este comentario esto de acuerdo con lo publicado por los medios impresos que dan cuenta de que el Municipio pretende cobrar la renta a los comerciantes o locatarios del Mercado Juárez, con un 126 por ciento de incremento comparativamente al 2015.
Ese mercado cuenta con 154 locales en renta y en su mayoría los ocupantes a través de generaciones llevan más de cincuenta años en su poder, es decir, en el pasado se les rentó a sus abuelos, luego pasaron a los hijos de éstos y los de ahora predominan los nietos.
No pocos de ellos han vendido los “derechos” ¿cuáles?, con la complicidad de algunas autoridades municipales en turno, directa o disimuladamente y para comprobarlo solo es más que suficiente recibir los documentos más viejos y sale a la luz pública el negocio que por años han hecho estos “sacrificados y pobres locatarios” que ahora rebaten y se niegan a una alza de un 125 % más que insisto, se cuenta con los dedos de una mano los que pagan el alquiler.
Para demostrar que estos comerciantes han vivido la dulce vida a costa del resto de los contribuyentes que si pagan sus impuestos, el recargo que esta administración municipal está haciendo es de un peso anual correspondientes del 2014 al 2015 por concepto de servicios administrativos y aquellos que datan del 2005 al 2014 también pagarán un peso anual y los que deben los años del 2012 y 2013, tendrán un descuento del 25 por ciento, ¿sobre el peso anual? .
La verdad es que más “campechanito” no la pueden tener estas sanguijuelas del municipio, pero no tiene la culpa el indio, sino los que los hacen sus compadres.
Es tiempo de que las actuales administraciones municipales sean más estrictas, sobre todo en la actualidad en que se reducirán sensiblemente los recursos federales, porque no se vale llorar, cuando se tiene de donde “rascar” recursos y dejar de ser dependientes del Estado. (www.intersip.org)
