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Carlos Robles

Solo el trapito no…

MI COLUMNA

Solo el trapito no…

Carlos Robles Nava

De siempre he compartido mi opinión de que los problemas que enfrentamos en la actualidad, debemos atenderlos de manera conjunta padres de familia, autoridades civiles, religiosas, maestros y otras representaciones comunitarias más.

Marginar a alguno de esos sectores no se tendría ni se tiene avance alguno, pues es inútil que el “barco de la vida”, por llamarlo de alguna manera, lo conduzca un solo piloto, debe y tiene que llevar todo un equipo que trabaje como uno solo.

En días ya pasados, el sacerdote católico Alonso Gaytán del Bosque, de la Catedral de Santiago, en Saltillo, Coah., durante una reunión con un grupo de padres de familia, hizo un llamado para que las mamás y papas todavía con hijos menores de edad, estar cada vez más cerca de ellos para evitar que se pierdan los valores cívicos que se han abandonado porque los padres optamos y preferimos canalizar a las comodidades de la vida moderna que a hacernos responsables de la fe y los valores para vivir con responsabilidad y con las normas familiares.

Es en la edad de la niñez y juventud en que mamás y papás debemos sembrar valores cívicos, así como la fe y creencia en Dios, sentenció el padre Alonso Gaytán del Bosque.

Coincido en estos conceptos del sacerdote Gaytán del Bosque, por fortuna lo viví hace ya decenas de años en mí hogar, pues mientras mi padre se dedicó a trabajar para proveer nuestras necesidades, las que no eran cubiertas en su totalidad y había muchas, pero nunca se perdieron los valores morales ni la fe en la religión que profesamos y mi madre estuvo a cargo del hogar.

Es cierto que esa desatención o marginación para atender y estar pendientes de los hijos es porque en la actualidad los padres de familia buscan más comodidades, también una de las causas y razones fundamentales es que en ya no alcanza con un simple salario y que es el del papá.

Estos tiempos, por desgracia, no son épocas de un solo proveedor en el hogar, pues el que mamá y papá trabajen es porque se aspira a dar mejores condiciones de vida a los hijos, aunque no justifica que se descuide la formación moral de los hijos, sobretodo en la edad de su desarrollo.

A diferencia del padre Gaytán del Bosque, opino y considero que el problema de la pérdida de valores es una tarea que compete a todos y cuando digo a todos, me refiero de manera conjunta a los diferentes sectores comunitarios en donde no solo las autoridades civiles y religiosas deben involucrarse, sino las distintas áreas que representan una familia que debe integrarse totalmente.

Demos dar el remedio completo de esta enfermedad que se ha extendido, si de algún a manera podemos llamar así a la pérdida de valores de las y los chiquitines de esta generación, antes de que sea más tarde de lo que ya se es.

El dar el simple trapito de la enfermedad de nada servirá y menos en momentos en que el problema ha avanzado desmesuradamente ya que cada vez es mayor no solo la pérdida de los valores, sino de la integridad de una familia que es fundamental para el buen desarrollo de los hijos chiquitines ahora y que en pocos años se convertirán en adolescentes y adultos, como tales debemos darle el remedio y no solo trapitos para curar esta enfermedad.

Y, esto deber ser desde los primeros años de los  hijos, así es que ya saben con el simple trapito no se curará el mal, hay que dar el remedio completo.(www.intersip.org)