MI COLUMNA
Les llegó al copete
Por Carlos Robles Nava
El hartazgo y como pueblerinamente se dice, “ya les llegaron hasta el copete”, está sucediendo en Monclova, Coahuila, con el crecimiento de las extorsiones telefónicas, así como los robos a comercios y viviendas.
La autoridad municipal pretende tapar el sol con un solo dedo, haciendo o al menos quiere convencer a su comunidad que hay cero latrocinios y eso de las extorsiones telefónicas es “fantasía de unos cuantos”.
Lo peor de esta situación es que la comunidad y por la impunidad que han encontrado los delincuentes a quienes tardan más en meterlos a la cárcel, que éstos en salir, su gente está cobrando justicia con sus propias manos.
Esta circunstancia que lamentablemente está creciendo en determinadas poblaciones de México, incluyendo ahora por desgracia a Coahuila, concretamente en Monclova, Coahuila, de ninguna manera es lo recomendable porque ello puede conducir a una deshumanización cometiéndose injusticias por diversas circunstancias, recayendo éstas en inocentes por errores de las autoridades que aplican e imparten la justicia.
José María Gil de los Santos, Presidente de la Cámara de Comercio de Monclova, se cansa en denunciar públicamente la grave situación que vive la otrora “capital latinoamericana del acero”, pues los rateros siguen haciendo de las suyas y las autoridades policiacas dándoles impunidad que está conduciendo a que hayan sido o no víctimas de los amantes de lo ajeno, se hacen justicia con sus propias manos.
Un caso reciente se vivió en días pasados cuando fue sorprendiendo en el interior de un domicilio, el maleante Tomás Trejo Hernández, chaval de 25 años de edad, que como “escarmiento” fue linchado y asesinado por cuatro vecinos que improcedentemente se hicieron justicia con sus propias manos, pues la colonia donde viven se ha saturado de robos en casas, sin que las fuerzas policiacas y menos la Procuraduría de Justicia, paren esta incontrolable ola de latrocinios.
Además, lo que ha enardecido a la comunidad cuando se llega a detener a los responsables, es que éstas se “resuelven” de inmediato liberando al o los delincuentes por falta de pruebas, argumentándose que no fue sorprendido en flagrancia lo que vulgarmente puede llamarse con “las manos en la maza”.
Respecto a las extorsiones telefónicas, Monclova se encuentra dentro de las ciudades del país entre las de mayor incidencia en esa modalidad de delitos y para las autoridades locales, “no pasa nada”, señalando que conforme a sus estadísticas Monclova está protegida de los delincuentes, gracias a sus estratégicas en seguridad, lo que es una vil mentira.
Aunque el líder de los comerciantes monclovenses organizados, Gil de los Santos, ha sido un permanente denunciante sobre la inseguridad que se vive en su comunidad, lamenta la pasividad e indiferencia de las autoridades municipales al no actuar.
Esta situación no es nueva, pues ya tiene meses atrás de sufrirse las consecuencias de la impunidad que reciben los extorsionadores, pero en particular de los rateros de negocios y viviendas, por lo que seguirán soportando esa situación aunque las cosas les lleguen hasta el copete o tope. (www.intersip.org)

