MI COLUMNA
Allá también pecan
Por Carlos Robles Nava
Hay tragedias similares en los países vecinos como lo son México y los Estados Unidos, con el agravante de que en el nuestro esos desencuentros que nos da Dios y la vida no son exclusivos de los mexicanos, aunque sin ser consuelo, también suceden y pecan los mexicas que los ”güeros”.
Me refiero en los recurrentes, lamentablemente, de inocentes bebes que por imprudencia encuentran su muerte sofocados en el interior de un vehículo donde lo dejó su madre o padre, llamándolos algunos “accidentes”, sin faltar los que le dan un calificativo muy agresivo.
Tengo la costumbre o adicción de leer o “chutarme” diariamente y a temprana hora, los tres medios impresos más importantes de Saltillo, Coahuila, para horas más tarde hacerlo con los de Torreón, luego la Región Centro y terminar con los escasos que se editan actualmente en Piedras Negras y Ciudad Acuña.
Hago esta relativa porque sobraran lectores de esta columna que se preguntarán y hasta es posible me tachen de mentiroso de cómo me entero de la similitud de este grave problema fuera de Coahuila y el país y me refiero a la coincidencia de ese fatal olvido de algunos padres de familia que por distintas circunstancias y por su eterna “urgencia” aunque no la tengan, de dejar en el interior del vehículo por unos “momentitos” al bebé de la familia.
Claro que esto no solo es una imprudencia, sino es toda una irresponsabilidad transcurriendo años y años sin aprehender de los fatales “accidentes” que han enfrentado no pocos padres de familia que perdieron al más pequeñín de la familia al dejarlo “por mientras y solo unos cuantos minutos” en el interior del vehículo, agravándose las cosas y terminando en tragedia cuando hay temperaturas altas.
Al menos por lo publicado en últimas fechas, en Miami, Florida, un bebé de tan solo un año de edad perdió la vida sofocado al ser “olvidado” por su familia dentro de un coche, por más de una hora.
El chiquitín de nombre Samuel Schmall, cedió por las tremendas temperaturas en el interior del coche cuando éstas eran de 27 grados centígrados o sea 82 grados Farenheit, no olvidando que el calor en las comunidades ubicadas en la orilla o cercanas a la playa son diferentes y más fuertes que “tierra adentro”, es decir, en una ubicación distante al mar.
Cuando la familia recordó al bebé, es cuando recordaron que lo dejaron en el interior del vehículo y para cuando fueron por él, a éste se le encontró moribundo y por desgracia casi en agonía sin poder hacer algo los paramédicos que acudieron ante el llamado de la familia, sin poder hacerse nada por el estado en que fue encontrado el pequeñín.
Es duro decirlo y preguntar que si en esos fatídicos hechos existen sanciones penales por muy “accidental” que hayan ocurrido los sucesos.
Sobrarán los comentarios críticos que hagan algunos lectores, pues el dolor de las familias que incurren en ese dizque “accidente” será doble, lo que se tomaría como improcedente, empero, no alcanzo a exponer que otra medida poner en vigor para disminuir, al menos, esa irresponsabilidad que no alcanzo a calificarla de otra manera. (www.intersip.org)
