Mi Columna
Dónde pega la carestía
Por Carlos Robles Nava

Para la mayor parte de los funcionarios gubernamentales desde el último escalafón hasta el puesto más encumbrado, no existe la carestía de la vida.
De eso estoy convencido, por lo que cada que hay cambios en los precios no solo de la canasta básica, sino del resto de artículos de más consumo por las clases populares y demás niveles económicos y sociales, sus declaraciones son de rechazo contundente cuando se les entrevista de las afectaciones del alza en la mercancía.
Generalmente sus respuestas son de que los precios se mantienen a la baja y que no hay inflación, palabras más o menos pero son las respuestas acostumbradas, aunque no las reales de la problemática que tienen que sortear aquellos que no forman parte de las filas de empleados de servicio público o sea que no sirven a oficina pública alguna.
¿ Por qué esa negativa permanente de que los precios de los artículos de más demanda no han subido de precio para ese selectivo sector de empleados públicos ?.
En lo personal le doy una respuesta sencilla y clara que consiste en que a esa “flor y nata” de la burocracia gubernamental no le falta religiosamente su sueldo quincenal haya o no situaciones económicas y financieras adversas a la economía nacional, siguiendo además recibiendo los famosos “quinquenios”, gratificaciones y otros estímulos no comunes en el resto de la comunidad laboral que este en una fábrica, oficina particular, comercio, industria, etc.
Con o sin crisis a los gobiernos en turno no les faltan los recursos de manera sensible que le afecten como al resto de la población y es porque la mayoría de los contribuyentes no deja de cumplir religiosamente con el obligado tributo a sus gobiernos, por lo que en efecto, no tienen por qué hacer frente al encarecimiento de la vida por la pérdida de valor del peso mexicano frente al dólar, por el alza en los precios de combustible, por aumentos salariales, etc.
Los primeros cinco meses de este año hubo una fuerte volatilidad en el cambio del peso mexicano, provocando cambios constantes en los precios de los productos de consumo general, resultando el más afectado el sector de menos economía.
Sin embargo, Agustín Carters, Presidente de la Junta de Gobernadores del Fondo Mundial Internacional, sostuvo hasta el cansancio que la inflación se mantenía estática y que el quebranto económico que por diversos factores enfrentaba México, no eran motivo de alarma y menos de que se “rompiera” la estabilidad mantenida por años al no variar significativamente la inflación que por mucho tiempo se mantuvo en promedio un cuatro por ciento.
En días pasados el Índice Nacional de Precios al Consumidor, dio a conocer que de enero a mayo del 2017 se registró en los precios de los artículos de más consumo un incremento del 6.16 por ciento que es el nivel más alto desde abril del año 2009, es decir, de los últimos ocho años.
En contrapartida este mismo organismo señala que en las tarifas eléctricas hubo una baja de 0.12 mensual.
Los productos con más incremento en su precio fueron los chiles frescos, limón, tomate verde, calabacita, aguacate y pollo entre otros y por además, subieron las rentas, los precios en los restaurantes de todos los niveles, tortillas, automóviles, gasolina, transporte aéreo, lociones y perfumería y servicios de telefonía móvil.
Conclusión: Cae más pronto un hablador que un cojo y eso le pasó a Austín Carters. (www.intersip.org)


