Mi Columna
Hasta que actuaron
Por Carlos Robles Nava

La pederastia en el interior de la iglesia católica, no es cosa nueva, data de muchos años atrás en que no faltaron los abusos a menores de edad, en especial en seminarios y otros lugares en donde se concentra a decenas de chamacos para prepararlos en el camino de su ordenamiento como sacerdotes para cumplir con el objetivo principal de esos recintos.
Tampoco es reciente la apatía e indiferencia de las máximas jefaturas eclesiásticas para castigar a sus “alumnos” por esas atrocidades que por años se viene cometiendo.
La Iglesia Católica en los hechos ha sido juez y parte de esos delitos y es ésta sin querer, pero queriendo, cómplice de la pederastia al facilitar la huida u ocultamiento de sus sacerdotes que abusan de las criaturas que las familias de éstos ponen en sus manos confiando en la Iglesia Católica.
Por lo anterior, es de extrañarse o verse como una decisión insólita e inesperada el que la Diócesis de Piedras Negras, Coahuila, a cargo del Obispo, Alonso Garza Treviño, que hizo en días pasados una dizque limpia cambiando a 14 sacerdotes y sustituyendo a Juan Armando Renovato, Rector de la Catedral de esas tierras fronterizas que también fungía como vocero oficial del Obispado de esa región.
La actuación de Garza Treviño, Obispo de Piedras Negras, es incierta respecto a si es buena o mala, pues los movimientos que hizo no tienen otra finalidad más que “taparle el ojo al macho”, ocultando en seminarios e iglesias de diferentes partes a los 14 “servidores de Dios” que supuestamente de una u otra forma están muy, pero muy involucrados en los delitos indebidos entre ellos el abuso sexual a menores de edad de que es acusado a Juan Manuel Rojas, conocido como el “Padre Meño”, en el tiempo en que el rector del Seminario negropetense.
La mayor parte de los movimientos se hizo en iglesias y parroquias dentro de la jurisdicción de Piedras Negras que comprende el Norte de Coahuila. desconociéndose hasta ahora dónde quedó el famoso sacerdote “Padre Meño”, principal acusado por ex seminaristas de violador sexual en ese tiempo menores de edad, internos en el Seminario de Piedras Negras.
Ignoro en lo personal, los motivos de la complacencia de las autoridades judiciales de Coahuila ante la no actuación en delitos no solo sexuales, sino de cualquier otro tipo, por parte de miembros de la Iglesia Católica, quienes anteponen eternamente que no se denuncian esos hechos, lo que es falso porque existen en distintos casos la acusación directa en los Ministerios Públicos de la Procuraduría de Justicia en el Estado, sin intervención de ésta.
Olvidando creencias, políticas, ideales u otros motivos, lo justo y correcto en cualquier tipo de delito, ponerlos en conocimiento de las respectivas autoridades porque no hay duda de que en el caso muy particular de la Iglesia Católica, nuestras autoridades aplican la conocida política de “ojos ciegos y oídos sordos”.
Se niegue o se acepte, esta política de los responsables en la “procuración de la justicia” los convierte en verdaderos cómplices y protectores de delincuentes porque al margen de las creencias religiosas, está el respeto del prójimo y lo peor es aprovechar la superioridad en indefensos menores de edad que confían en los predicadores de la Iglesia Católica. (www.intersip.org)

