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Carlos Robles

Muertos, pero vivillos

Mi Columna

Muertos, pero vivillos

Por Carlos Robles Nava

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Poco más del 60 por ciento de los ancianos coahuilenses que recibieron por muchos meses e inclusive años la ayuda económica del programa “65 y Más”, ya habían fallecido tiempo atrás, pero sus familiares cercanos se estuvieron beneficiando cobrando indefinidamente la ayuda bimestral asignada por el gobierno central.

Joel Nochebuena, Delegado Estatal de Desarrollo Social Federal, dijo que en días pasados se hizo una visita domiciliaria al total de 4 los mil 500 adultos mayores que integran la lista de los que reciben bimestralmente el apoyo económico de “65 y Más”.

La gente de SEDESOL que efectuó las visitas domiciliarias, comprobó que dos mil quinientas beneficiarios desde tiempo muy atrás habían fallecido en la mayoría de los casos, pero sus familias continuaron cobrando el apoyo económico, amparados con una credencial del Registro Federal Electoral, RFE.

Los 4 mil 500 ancianas y ancianos, verificados sobre su existencia, tienen y tenían sus domicilios en ejidos de los diferentes Municipios de la Entidad.

El último pago lo recibieron vivos y muertos en días pasados, correspondiendo este a los meses de mayo y junio y con la depuración hecha se incorporarán 2 mil 500 nuevos beneficiarios sustituyendo así la misma cantidad correspondientes a la depuración o actualización de la lista real de los incluidos en “65 y Más”.

Para combatir la cultura de los familiares de los adultos mayores de no reportar las muertes de sus familiares del “65 y Más”, se exhortó que es no solo necesario, sino una obligación lo hagan saber a las autoridades estatales o regionales de SEDESOL Federal y a aquellos que lo hagan se harán merecedores a un apoyo extraordinario cuando avisen del fallecimiento de su familiar adulto mayor o de lo contrario se pedirá la intervención de las correspondientes autoridades para que procedan conforme a la ley.

Para SEDESOL Federal ha sido difícil combatir esta irregular situación por lo limitado de personal que participa en los programas de esa dependencia.

Sin pretender justificar la actitud improcedente que cometen los familiares de adultos mayores residentes en el sector rural al no hacer saber de la muerte del familiar beneficiado, en la mayoría de los casos es la necesidad en ese sector que motiva un problema económico al suspenderse el apoyo por fallecimiento del beneficiario.

Empero éste no es el único problema que enfrenta SEDESOL en la distribución de los apoyos a quien verdaderamente los necesita, pues está el caso en las zonas urbanas de infinidad de dizque beneficiarios que no reúnen la edad ni menos las condiciones económicas para ser derechosos de ese apoyo y lamentablemente siguen engañando a las autoridades de Desarrollo Social, lo que se califica como un fraude considerándose que se trata de fondos federales.

Es no solo necesario, sino indispensable que los parientes de los muertos del “65 y Más” dejen de hacerle al vivillo para no seguir engañando al gobierno federal porque esta mala práctica motiva que los recursos no lleguen a quienes en verdad tienen necesidad de esa ayuda. (www.intersip.org)