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Carlos Robles

No pierdan memoria

Mi Columna

No pierdan memoria

Por Carlos Robles Nava

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Se asegura que no recordar los hechos del pasado y antes de eso, es grave y más gravísimo es cuando no se reconoce esa parte de la historia la hayamos vivido o no.

El campo mexicano en el muy pasado, fue un sector al que los gobiernos federales le soltaron muchísimo dinero; hay testimonios de la atención que le dio la Federación para lograr sus frutos que demandaba la población para no importar productos del campo como en la actualidad; hubo cientos de concesiones y consideraciones no aprovechadas y se crearon demasiadas instituciones crediticias bancarias para dar el apoyo solicitado y crecer la infraestructura del sector rural.

Como si fuese poco se le dio nacimiento a infinidad escuelas convertidas con el tiempo en prestigiosas universidades que se encargarían de formar a los profesionistas para la tecnificación del campo.

Decir que el gobierno jamás ha apoyado a los hombres del campo, es una total mentira y para eso hay que tener y no perder memoria.

El campo tuvo su oportunidad, empero, todo se acabó al grado de que ahora se proclama que hay abandono a las familias de esa zona.

Hay que recordar que los gobiernos centrales derramaron cientos y hasta miles de millones de pesos que fueron robados o sustraídos indebidamente por líderes y funcionarios federales sinvergüenzas que se encargaron de que el gobierno tomara una decisión radical al eliminar muchas buenas cosas que se habían dirigido a la explotación agropecuaria.

Hubo Entidades de México como fue el caso de Coahuila que tuvo  tres bancos oficiales que daban préstamos a los campesinos y pequeños propietarios o sea los productores particulares y fueron cerrados para reducir todo a una sola institución crediticia por el despilfarro de dinero.

Las universidades agrarias aún existentes y las que fueron cerradas, recibieron mucho apoyo oficial, pero por múltiples razones fueron clausuradas paulatinamente, particularmente por lo que se gastaba en su sostenimiento sin fruto alguno, predominando el desvio.

Fueron miles de grupos ejidales los que con créditos se beneficiaron de los ya desaparecidos Bancos Nacional de Crédito Ejidal; del Nacional Agrícola; y del Nacional Agropecuario que solo sirvieron para que empezando por los Comisariados y representantes de grupos solidarios ejidales jugaran rudo a sus compañeros y no rindieron cuentas claras.

Igual fueron miles los Comisariados Ejidales que en complicidad con empleados de los tres bancos, sacaban sus buenas tajadas, siendo también demasiado los que no pagaban los créditos.

La solución radical de la Federación fue de un golpe cerrar los tres bancos, hacer una reestructuración y tratar de enmendar dando créditos a los campesinos que si pagan.

En días pasados los dirigentes de la Asociación Nacional de Egresados de la Universidad Autónoma Agraria “Antonio Narro”, levantaron la voz para asegurar que por error del gobierno se abandonó al campo.

No soy gobiernista, viví gran parte de la etapa bonancible que tuvo el campo mexicano y no se aprovechó.

No hay que perder la memoria, es mi comentario, pero el campo mexicano ya tuvo su oportunidad. (www.intersip.org)