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Carlos Robles

Sigue ruidosa la capital

No hay, al menos es un punto de vista personal, funcionarios de los tres niveles gubernamentales como diputados o líderes de partidos políticos que pregonan y se jactan de  sus “ acciones”  ecológicas, dando por hecho que los programas que realizan o las simples actividades que hacen es el cien por ciento de la ecología que supuestamente y desde su pobre e ineficiente apreciación, es lo máximo.

Mi  Columna

Sigue ruidosa la capital

Por Carlos Robles Nava

No hay, al menos es un punto de vista personal, funcionarios de los tres niveles gubernamentales como diputados o líderes de partidos políticos que pregonan y se jactan de  sus “ acciones”  ecológicas, dando por hecho que los programas que realizan o las simples actividades que hacen es el cien por ciento de la ecología que supuestamente y desde su pobre e ineficiente apreciación, es lo máximo.

Qué errados andan esos “ ecológicos” que se encierran y cuadran en lo más mínimo del amplio concepto que debe entenderse y están obligados a trabajar para hacer cultura y conciencia ciudadana de que en los tiempos actuales hay que llevar a cabo una infinidad de planes de trabajo para tener una verdadera comunidad ecológica, libre de infinidad de males que enferman y empobrecen el entorno de los habitantes.

Saltillo, al igual que la mayor parte de los municipios de Coahuila, es un claro ejemplo de esa pobre y opaca capacidad ecológica que revelan los responsables de las áreas municipales sobre ecología.

Es tan mediocre el trabajo de los responsables de la ecología municipal de esta y pasadas administraciones locales que se encierran y no salen del pavimento sin llevar jamás el concepto ecológico fuera del primer cuadro de la ciudad y menos hasta los ejidos en donde, aunque se cuenta con los dedos de una sola mano y llegan ha sobrar, son pocos los que cuentan con “manchas” verdes que aún cuando eso no es cien por ciento ecológico, al menos que sean dos que tres árboles lo que le marquen y den esa identificación.

¿Cuantas veces, algunos medios de comunicación, han resaltaron la noticia de que el Departamento Municipal de Ecología de esta ciudad capital, ha entregado cientos y hasta miles de arbolitos producidos en el vivero municipal, lo que es totalmente veraz, nadie les quitará ese mérito?.

En lo que definitivamente andan errados y equivocados es que el concepto de ecología lo conceptúen con la entrega de simples arbolitos. ¿Y dónde queda la cultura para cuidar los árboles, las atrocidades que en temporada de poda se cometen a diestra y siniestra y que son bien calificadas como “jodas” y no podas por el abuso cortadero de ramas y troncos que sufren los pocos árboles que en ocasiones hay en ciertas arterias, el cuidado de los parques y camellones donde hay arboledas, etc?.

Eso es tan solo por mencionar un simple concepto de la ecología que no todo tiene que ser verde como los arbolitos, porque el concepto ecológico abarca también el ruido que se produce en el entorno de cada ser humano y en eso, está muy mal Saltillo.

La ciudad capital coahuilense puede estar muy verde, pero se le une una ciudad ruidosa e insoportable no de determinados sectores, sino en general que es donde surgen las quejas y protestas de saltillenses que no reciben respuesta a sus vecinos ruidosos, escandalosos y “desmadrosos”, como tampoco paran en seco ni actúan contra los comerciantes que elevando a todos los decibeles sus aparatos de sonido instalados en las entradas de sus negocios, consideran que entre más ruido surge, mayores son las ventas.

Y qué decir de los automóviles, camionetas y ahora hasta motocicletas, sin contar con las unidades motrices integradas para el perifoneo que hacen insoportable cada vez el centro comercial o mal llamado centro histórico que con su ensordecedora propaganda comercial de venta de productos varios o promoción de luchas libres, circos, rodeos, carreras de coches y maratones pedestres, convierten a Saltillo en la ciudad más ruidosas de las 38 que tiene Coahuila.

Las víctimas de los vecinos ruidosos se lamentan de que llaman a la policía para quejarse que en altas horas de la noche y hasta la madrugada, tienen a un vecino además de escandaloso que es lo mismo ruidoso, muy contento y harto alegre que disfruta su estero o componente musical a todo volumen sin importar el derecho del prójimo de no estar obligados ni a desvelarse o vivir en medio de tanto ruido como lo pretende el vecino incómodo.

A las quejas telefónicas, la o el oficial de guardia del servicio de emergencia, responde se llame a la Dirección Municipal de Ecología, porque ellos, la poli no atiende esas quejas y corresponde a las autoridades de ecología.

Resulta no incongruente, sino burlesco e infantil que el o la oficial de guardia pida a altas horas de la noche o madrugada que se hable a Ecología Municipal, cuando que esta oficina esta cerrada por la noche y madrugada y como si fuese poco ni en horas normales laborales acuden cuando se pide su intervención por la simple razón de que no se cuenta con suficiente personal y menos parque vehicular.

Para qué tanto mitote y ruido con que se está haciendo cultura ecológica ante los saltillenses, si es insoportable lo ruidosa que como ciudad se ha convertido Saltillo.

¿Acaso hay que pedirle a esos ruidosos con ruedas que se vayan a los sectores donde viven los funcionarios municipales para que sepan lo que es amar en tierra de indios con tanto ruido?. (www.intersip.org)