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Carlos Robles

¿ Isidro que opina ?

Cuando en Coahuila se habla de notables avances en el combate de la delincuencia, es indiscutible que en general se refieren a la llamada organizada o también conocida como de alto riesgo, refiriéndose al combate de la droga, secuestros, extorsiones y otros delitos federales, gracias al Gobernador, Rubén Moreira Valdés, quien reiteradamente ha expresado y dicho en diversos eventos de los diferentes municipios que visita, que no se aflojará en el endurecimiento en el combate  contra estos grupos.

Mi Columna

¿ Isidro que opina ?

Por Carlos Robles Nava

Cuando en Coahuila se habla de notables avances en el combate de la delincuencia, es indiscutible que en general se refieren a la llamada organizada o también conocida como de alto riesgo, refiriéndose al combate de la droga, secuestros, extorsiones y otros delitos federales, gracias al Gobernador, Rubén Moreira Valdés, quien reiteradamente ha expresado y dicho en diversos eventos de los diferentes municipios que visita, que no se aflojará en el endurecimiento en el combate  contra estos grupos.

Es irrefutable que en la anterior delincuencia los avances son palpables y los viven ya los coahuilenses, en especial en las ciudades en donde su incidencia en varios meses pasados, llegó hasta inhibir a sus ciudadanos a salir a partir de horas de la noche y no se diga en la madrugada.

Si bien es cierto que en la delincuencia organizada se han apaciguado en mucho los “ánimos”, la otra clase de los delitos llamados del fuero común, particularmente por cuanto hace a robos al comercio, en primer orden, para pasar luego a casas y vehículos, hay municipios en donde además de que no se observa ni existe abatimiento alguno, crecen cada vez más.

Entre los cuatro a cinco municipios donde sigue el aumento de la delincuencia del fuero común, son Saltillo, Torreón, Monclova, Piedras Negras y Sabinas.

Las estadísticas pueden hablar de otras posiciones, pero la verdadera percepción es de quienes sienten en carne propia el flagelo de los rateros y pandilleros.

No por algo, Alejandro Pepi de la Peña, Presidente de la Cámara de Comercio de Saltillo, al igual que Raúl González, Presidente de la Federación de Cámaras de Comercio de Coahuila, así como Armando Gutiérrez Gutiérrez, máximo dirigente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública en el Sureste de Coahuila, en las últimas semanas han señalado a Saltillo como la ciudad de Coahuila, más golpeada por maleantes, en especial a establecimientos comerciales.

Mucha razón hay en esa apreciación de estos voceros y representantes de los comerciantes organizados de Saltillo, pues al menos en los últimos meses no pasa  semana alguna en que los delincuentes no le peguen a establecimientos comerciales de distintos productos, arreciando para los llamados negocios de conveniencia que son los minisuper.

Las cosas han llegado a tal grado que ya no importa tipo de negocio, pues lo mismo son pequeños, medianos y grandes, como el reciente robo cometido a una de las sucursales más simbólicas y conocidas en la ciudad capital coahuilense, como son Tortas Popeye, un tipo de negocio que nos preguntamos “qué tanto pueden robarle a una simple lonchería o de tortas”.

El problema es muy sencillo: Saltillo no cuenta con suficientes policías preventivos para garantizar certidumbre no a la totalidad de sus habitantes, sino ni al sector comercial.

Isidro López Villarreal, ha anunciado hasta el cansancio que muy pronto se contará con algunas docenas más de agentes policíacos. Esta por cumplir su primer año de gobierno y las cosas no cambian.

La situación, por otro lado, se agrava y resalta más con la apreciación, por cierto muy atinada, de don Alejandro Pepi, dirigente de la CANACO Saltillo, al declarar públicamente en los primeros días de este octubre, su apreciación sobre la posible relación de integrantes de grupos dedicados al robo en general, con integrantes de las fuerzas policiales, quienes estarían advirtiendo sobre medidas para tratar de capturarlos.

No es solo Alejandro el que percibe esa apreciación, sino igualmente a sido por parte de bastantes saltillenses que no se explican cómo las ratas de dos patas saben a ciencia cierta los momentos en que por diversas razones se dejan los rodines o vigilancia policíaca programada a determinadas horas o tiempos y coincidiedo esas “ausencias” con los robos.

A la autoridad municipal, cuando se le cuestiona sobre el tema, se concreta y defiende con, “ya estamos por contratar a más policías”, auque ese “ya estamos por contratar” del Edil, Isidro López Villarreal, se ha extendido no por semanas, sino por meses completos, pues esa excusa y pretexto o dizque razonamiento viene desde enero en el inicio de su administración.

Qué opina la primera autoridad de Saltillo sobre una supuesta convivencia entre maleantes y policías.

Isidro López Villarreal, tiene la palabra.(www.intersip.org)