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Carlos Robles

Les faltan “huevos”

Para especialistas en la materia, ha faltado voluntad política a las autoridades en general, para eliminar totalmente el uso de teléfonos celulares en el interior de las penitenciarías de México, convirtiéndose en cómplices, además de co autores de delitos que se cometen desde el interior de los centros reclusorios, en particular las extorsiones y secuestros virtuales, pues continúan los mandos y directivas en la comercialización de drogas, gracias a que las autoridades penitenciarias se hacen de la “vista gorda” tolerando el uso de celulares por parte de los presos.

Mi Columna

Les faltan “huevos”

Por Carlos Robles Nava

Para especialistas en la materia, ha faltado voluntad política a las autoridades en general, para eliminar totalmente el uso de teléfonos celulares en el interior de las penitenciarías de México, convirtiéndose en cómplices, además de co autores de delitos que se cometen desde el interior de los centros reclusorios, en particular las extorsiones y secuestros virtuales, pues continúan los mandos y directivas en la comercialización de drogas, gracias a que las autoridades penitenciarias se hacen de la “vista gorda” tolerando el uso de celulares por parte de los presos.

Durante el 2013, el gobierno federal instaló bloqueadores de celulares empleándose equipo con tecnología de punta, así como circuito cerrado de televisión para impedir que sigan saliendo llamadas telefónicas con celulares, desde dentro de los Centros Federales de Rehabilitación Social, CEFERESOS. Esto se hizo exclusivamente en los nuevos reclusorios federales, es decir y en particular los construidos durante el año pasado.

Más equipos inhibidores de señal telefónica móvil, se instalarán en una nueva etapa más pretendiendo abarcar 56 centros penitenciarios locales considerados como prioritarios y que se encuentran en 27 Estados del país.

Juan Francisco Torres Landa, Secretario de México Unido Contra la Delincuencia, en una denuncia pública, remarcó el cada vez mayor el número de teléfonos celulares que operan en el interior de las penitenciarías del país.

Desde los cuatro muros que enmarcan estos centros reclusorios, muchos de los delincuentes, implementan y “arman” secuestros y extorsiones sin que las autoridades den visos de poner remedio a esa anómala situación que se ha generalizado y aunque en algunas Entidades existe mucha voluntad política para erradicar ese problema, aunque para tener avances positivos, es necesario que las autoridades actúen en forma ejemplar.

Desde el muy particular punto de vista de Torres Landa, además de faltarles voluntad política a las autoridades, remarcó que les faltan “huevos” en un problema que para acabar con éste, solo hay que actuar con mucha energía y fuerza, pero sobretodo no hay “huevos” por parte de las autoridades responsables y a quienes les compete entrar de lleno a esta irregularidad, considerando que para empezar no debe permitirse el uso de celulares dentro de los centros penitenciarios.

Sobre este tema, en Coahuila y en el sexenio pasado, el entonces titular de la desaparecida Fiscalía General del Estado, Jesús Charles Torres, anduvo recorriendo y visitando las principales regiones de la Entidad para  reunirse con los líderes de los organismos empresariales y reconocer que la mayoría de los casos de extorsiones y secuestros expres, se implementaban y ejecutaban desde el interior de las cárceles de México, vía celular.

Las “extraordinarias” recomendaciones que en ese entonces daba la ya desparecida Fiscalía, era la de no hacer caso a llamadas recibidas a los celulares, haciendo extensivo el consejo a amigos y familiares de los socios de los organismos en donde se realizaban las pláticas.

 

El titular de la entonces Fiscalía ni ésta como institución realizó una campaña abierta y pública para recomendar las medidas a tomar en caso de pretensiones de extorsiones, pero tampoco para hacer saber que esos ilícitos en su mayoría salían del interior de las penitenciarias y de los celulares que desde siempre se ha permitido portar a los reos.

Lo que llama la atención es que siendo un problema que data de hace más de seis años, sigue sin ponérsele remedio, cuando la solución está en manos de las propias autoridades, prohibiendo la posesión de esos aparatos de comunicación en manos de reclusos.(www.intersip.org)