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Carlos Robles

Es engaño y fraude

La publicidad hace milagros, al menos es la frase acostumbrada de quienes se dedican a ese negocio, en lo que estoy de acuerdo, aunque existen casos en que el milagro de publicidad no aparece en ningún momento para más que dos o tres que contratan esos servicios, sin faltar aquellos casos en que el engaño del plan de difusión da resultados contrarios después de que termina el período contratado para esa campaña.

Mi Columna

Es engaño y fraude

Por Carlos Robles Nava

La publicidad hace milagros, al menos es la frase acostumbrada de quienes se dedican a ese negocio, en lo que estoy de acuerdo, aunque existen casos en que el milagro de publicidad no aparece en ningún momento para más que dos o tres que contratan esos servicios, sin faltar aquellos casos en que el engaño del plan de difusión da resultados contrarios después de que termina el período contratado para esa campaña.

Reconozco y acepto que en la mercadotecnia publicitaria, no faltan los “levanta muertos” es decir aquellos que en principio cumplen con el objetivo buscado, aunque a final de cuentas sale a relucir lo engañosa que resultó la propaganda.

En el gobierno de Enrique Peña Nieto,  en el transcurso de este año se motivó a millones de comerciantes informales en infinidad de productos que por años vinieron ofertando sin preocuparse en cumplir con las obligaciones fiscales.

No puede negarse la aceptación que tuvieron las promociones comerciales para motivar y entusiasmar a millones de informales a incorporarse al padrón de contribuyentes al que por largo tiempo estuvieron evadiendo, siendo ello natural, ya que nadie quiere pagar impuestos, precisamente por su derivación de que son “impuestos” por los gobiernos de los distintos niveles.

La idea de los promocionales tuvo dos vertientes. Primero, los llamados REPECOS que por algunos años fueron los pequeños contribuyentes quienes trabajaban pagando una cantidad moderada o demasiado baja, con pocas obligaciones fiscales, dejaron el régimen de REPECOS con la modalidad de que los primeros cinco años de régimen, pagarían un porcentaje de impuestos para al final en el quinto año cumplir con el 100 porciento de lo que es el impuesto sobre la renta.

EL segundo camino fue dirigido a incorporar al sistema fiscal a los informales y en la publicidad dirigida a ese sector, por cierto a nivel nacional suman millones de ellos, ha sido la bien llevada propaganda de que si le entran a la formalidad tienen derecho a una pensión por el Seguro Social; que son sujetos a créditos para comprar una casa y, tendrán derecho a seguridad social o sea servicio médico asistenciales.

En uno y otro caso, el cambio de régimen fiscal no se hace en automático, sino tienen que solicitarlo a Hacienda, pues de lo contrario no recibirán los beneficios que se anuncian.

Por cuanto hace al caso de los informales que han pasado a ser comerciantes y causantes formales, es toda una verdad de que al entrar a las filas de contribuyentes podrán aspirar a una pensión por el Instituto Mexicano del Seguro Social o un crédito para vivienda, ya sea por una institución bancaria particular que por INFONAVIT, lo que no se les dice es que deben oficialmente registrarse en el Seguro Social e Infonavit para pagar como todos.

Tampoco se informa a los informales en la propaganda publicitaria de la Secretaría Federal de Hacienda, que tanto en uno y otro caso, tendrán que esperar los tiempos que puede ser de años y años, particularmente si se “engancharon” con la promesa de que pueden tener una pensión que sería a los 60 o 65 años y contar con un mínimo de cuotas cubiertas, lo que se lleva años y años. Esa verdad, no se dijo a los millones de informales que para tener derecho a una casa y una pensión, antes que nada debe inscribirse en el IMSS e INFONAVIT, porque la pensión no es un regalo del gobierno federal ni tampoco del Seguro Social, sino se trata de la devolución en mensualidades de lo que dentro de lo pagado al IMSS se estuvo reuniendo en el respetivo fondo de pensiones y, por otro lado, respecto a una vivienda, pasa lo mismo y si se tramita con un banco, debe mostrarse cierta solvencia no por un mes en que inicio la incursión como comerciante formal, sino de más meses que garanticen que se es sujeto a un crédito hipotecario.

En la vida no hay nada gratis, todo tiene que irse ganando, porque una cosa es lo que dicen las promociones publicitarías y otra la verdad de la vida y los derechos como causantes.(www.intersi.org)