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Carlos Robles

Aceptan ser corruptos

Hasta hace cosa de quince años, los panistas, al menos los dirigentes locales, estatales y nacionales, negaron sistemáticamente que su partido fuese corrupto y, menos que en su interior hubiera incrustados malos elementos o amantes de lo ajeno, señalando siempre con índice de fuego a su principal opositor de ahora y antes, el Partido Revolucionario Institucional, como el refugio y dueño de la exclusividad en raterías, mañas, etc., no solo en cuestión económica, sino hasta en el robo de votos.

Mi Columna

Aceptan ser corruptos

Por Carlos Robles Nava

Hasta hace cosa de quince años, los panistas, al menos los dirigentes locales, estatales y nacionales, negaron sistemáticamente que su partido fuese corrupto y, menos que en su interior hubiera incrustados malos elementos o amantes de lo ajeno, señalando siempre con índice de fuego a su principal opositor de ahora y antes, el Partido Revolucionario Institucional, como el refugio y dueño de la exclusividad en raterías, mañas, etc., no solo en cuestión económica, sino hasta en el robo de votos.

En pláticas personales con varios de los viejos y nuevos panistas coahuilenses, siempre les respondí a ese su “orgullo de que eran puros y santos” de que no conocía en la faz de la Tierra a un recién nacido que fuera corrupto, refiriéndome a que de hecho en aquellos años, el Partido Acción Nacional, estaba apenas naciendo en la política nacional, aunque en los hechos, es igual de viejo que el tricolor, pues ambos institutos políticos en promedio rondan en 70 años de existencia, aunque con algunos pocos arriba o de ventaja el Revolucionario Institucional.

A mis argumentos a los “panaderos” les esgrimía que esperaran a que creciera su membresía y en el número de posiciones de elección pública en los distintos niveles o sea municipales, estatales y federales.

Y, justo hace también esos 15 años mencionados, en que con la llegada a Los Pinos, de Vicente Fox Quezada, para luego seguir otros seis años el PAN por conducto de Felipe Calderón Hinojosa, los panistas crecieron nacionalmente en todo, pero principalmente en miembros activos y diputaciones locales y federales, gobernadores, alcaldes, así como Senadores e incluyendo la corrupción.

Sin  considerarme analista político, simplemente en una persona que aplico mis propias filosofías y criterios, se fueron cumpliendo mis “amenazas” hechas a los panistas, pues su crecimiento fue también notable en el tema de la corrupción.

El propio Partido Acción Nacional, vino a confirmar mi apreciación y precisamente en su Plataforma Política Electoral para las elecciones federales el próximo y venidero 2015, asume que los gobiernos blanquiazules han incurrido en actos de corrupción.

En una parte del texto de la Plataforma Política Electoral, se hace hincapié a “aceptamos que el Partido, como toda organización humana, no ha estado exento de errores y con entereza debemos aceptar que también en los gobiernos panistas se han presentado casos de corrupción”.

Aunque en el citado documento no se hace alusión el motivo por el que abiertamente se acepta que dentro del PAN prevalece la corrupción, se considera que la razón son los “moches” en que han incurrido algunos diputados federales de Acción Nacional, tal y como, con testimonios de alcaldes que se ha documento desde al año pasado.

A la implícita aceptación de que como a cualquier partido político, Acción Nacional ha sido invadido por la corrupción, se agregan algunas palabras de “conformismo” al advertir que “estos errores y debilidades, no tienen por qué desalentar al panismo, sino por el contrario deben ser motivos adicionales para retomar con mayor ímpetus y convicción nuestra histórica lucha contra la corrupción”.

Sin temor a equivocarme, por desgracia, no existe partido político alguno en México que arroje la primera piedra para deslindarse de la tentación de hacer mal uso de los recursos que reciben para los diversos programas que están obligados realizar, particularmente porque esos dineros que llegan a sus arcas públicas, son parte de las grandes cantidades de impuestos que paga los contribuyentes que junto con la ciudadanía en general, se va reduciendo el círculo dee quienes creen y confían en los partidos políticos de México.(www.intersip.org)