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Carlos Robles

Roban, sean grandes o chicas

Los rateros no respetan tamaño de población, pues al menos en Coahuila, lo mismo se llevan lo ajeno sean pequeñas o grandes sus comunidades, aprovechando por desgracia lo reducido de sus cuerpos de seguridad y, en ocasiones se agrega el agravante de su pobre capacitación o entrenamiento no solo de los agente policiacos, sino de sus propias autoridades de primer orden.

Mi Columna

Roban, sean grandes o chicas

Por Carlos Robles Nava

Los rateros no respetan tamaño de población, pues al menos en Coahuila, lo mismo se llevan lo ajeno sean pequeñas o grandes sus comunidades, aprovechando por desgracia lo reducido de sus cuerpos de seguridad y, en ocasiones se agrega el agravante de su pobre capacitación o entrenamiento no solo de los agente policiacos, sino de sus propias autoridades de primer orden.

Dentro de los 38 municipios que tiene la Entidad, uno de ellos, por cierto en donde su población no rebasa los 25 mil habitantes, el robo a negocios y casas se ha ido a la alza, al grado de que no solo “visitan” una vez a la víctima escogida, sino que repiten y regresan al poco tiempo en que plácidamente y con toda facilidad se llevaron hasta lo que no.

Se trata de Nava, cuya cabecera con el mismo nombre, está siendo muy visitada por los “cacos” o ladrones sufriendo las consecuencias sus habitantes, ante el desinterés de sus autoridades para estructurar y llevar adelante estrategias que consiga la aprehensión de los amantes de lo ajeno.

Antes de que finalizara el 2014 y los primeros días del 2015, fue asaltada violentando sus puertas una sucursal de Coppel, pero ya con anterioridad pocas semanas atrás, fue desvalijada operando los delincuentes con similares tácticas.

Rubén Álvarez Villa, comandante de la policía investigadora de esa comunidad, reconoce que durante el año pasado, los latrocinios se incrementaron en Nava, Coahuila y aun cuando estima, conforme a las investigaciones que lleva a cabo que se trata de la misma banda de sinvergüenzas que robó la primera ocasión a la tienda Coppel, los ratas siguen aprovechando la negligencia y nula vigilancia que hay en esa pequeña ciudad, situación que facilita y da ventaja al “trabajo” de los delincuentes.

Éste no es el primer robo cometido a mueblerías, ya que su incidencia no ha sido única, sino también se han ido para arriba los hurtos en viviendas de los diversos sectores de esa cabecera municipal.

A tal grado se ha incrementado la inseguridad en Nava que sus habitantes han pedido a las autoridades municipales que elementos del Ejército realicen rondín para cuando menos “espantar” y atemorizar a los amantes de lo ajeno.

De los Cinco Manantiales, región a la que pertenece Nava, se identifica desde lejos y por la carretera principal “57”, por sus enormes chimeneas de sus dos plantas termoeléctricas que existen desde hace años.

Por cierto, hay trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad, cuyas casas igual han sido atracadas por los malhechores, que están optando por cambiar de residencia para cambiarse a Morelos, Villa Unión, Allende o Zaragoza, que aun cuando les resulta más distante su traslado, lo que buscan es certidumbre para sus familias, además de proteger su patrimonio.

Cosa similar está ocurriendo con los trabajadores de la planta cervecera “Corona” instalaciones que se encuentran dentro del municipio de Nava, cuyas viviendas han sido “visitadas” por las ratas de dos patas que prefieren cambiar de domicilio a alguno de los municipios cercanos, aunque tengan que viajar más distancia para llegar a su centro de trabajo.

De nada ha servido a las autoridades de Nava, su participación en las reuniones de seguridad regional y menos las estatales en donde se instruye e imparten una serie de recomendaciones y medidas que debe implementar para garantizar la seguridad a sus habitantes.

Nava, se caracterizó durante años como una comunidad tranquila y segura, al grado de que hasta la entrada de vehículos pesados, les causaba molestia a sus habitantes los que en la actualidad tienen que lidiar con dos problemones como son la inseguridad y la complacencia y oídos sordos de sus autoridades.(www.intersip.org)