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Carlos Robles

¿Clemente merece clemencia?

Hay seres humanos que además de no tener dignidad o vergüenza, esperan clemencia cuando por incapacidad o falta de oficio no rinden lo que debiera que es lo mismo que no responden a la confianza que se les otorgó para desempeñar determinado trabajo o misión.

Mi Columna

¿Clemente merece clemencia?

Por Carlos Robles Nava

Hay seres humanos que además de no tener dignidad o vergüenza, esperan clemencia cuando por incapacidad o falta de oficio no rinden lo que debiera que es lo mismo que no responden a la confianza que se les otorgó para desempeñar determinado trabajo o misión.

La incontenible ola de robos a negocios y casas habitación que este año han venido enfrentando los saltillenses, pero con mayor ímpetus en los últimos tres meses, motivó al Director Municipal de Policía, el mayor Clemente Yáñez, a aceptar como una de las principales razones de este azote delictivo que está apabullando a los comerciantes y ciudadanos común y corrientes, es la infiltración dentro del cuerpo policiaco a su cargo, de ex elementos de su propia corporación y lo peor que pudo haber dicho el militar metido a jefe de seguridad pública, fue “no descarto la posibilidad de que en esas bandas de malhechores, formen parte policías municipales activos”.

Como si fuese poco, don Clemente añadió que se tienen investigaciones en donde se demuestra que algunos de los asaltantes que traen aterrorizados a los habitantes de Saltillo, la ciudad capital de Coahuila, visten pantalones y zapatos similares a los que el gobierno municipal entrega a sus policías.

Esa versión sobre la infiltración en las bandas de rateros que noche tras noche venían “pegando” al comercio del sector Norte de Saltillo, se escuchó inicialmente por las redes, así como en reuniones de saltillenses, para después remarcar esa creencia los dirigentes de la Cámara de Comercio de Saltillo, denunciándolo públicamente.

Para eso, hubieron de pasar no menos de dos meses, tiempo que esperó el jefe policiaco, Clemente Yáñez, quien “valientemente” y probablemente esperando recibir la clemencia de la sociedad sarapera y sobretodo de las víctimas de esos delincuentes.

La demostración de impotencia o incapacidad de Clemente Yáñez, para poner un hasta aquí a los ladrones de quien se dijo en los medios de comunicación, que existían muchos indicios de que tuvieran bien “medidos” los tiempos de los rondines de la policía municipal y agentes ministeriales, pues una de las razones era la precisión y exactitud en que esas bandas del Norte de Saltillo, en hora y día asestaban los hurtos en los negocios y casas seleccionadas para ser hurtadas, pese a la reforzada vigilancia policiaca que se implementó y realizó durante meses en los rumbos donde se encuentran los negocios y viviendas “visitadas”.

Si Clemente Yáñez, como jefe policiaco esperaba recibir clemencia y justificación de su nulo trabajo al responsabilizar de la inseguridad que priva en Saltillo, al hecho de que tiene policías activos involucrados con los rateros, lo único que sacó fue duras críticas y comentarios de la comunidad.

La declaración más fuerte que recibió don Clemente, fue la del Secretario de Gobierno, Armando Luna Canales, cuando tajante le respondió al incapaz Director Policiaco y cuya advertencia fue clara y directa: “Si Clemente no puede, que se vaya”.

No debemos olvidar que todos tenemos un ciclo de vida y actividad y cuanto éste inicia su camino final, lo más conveniente y recomendable por diversas razones, pero sobretodo, por dignidad, es dejar el camino libre a relevos que inyecten sangre nueva y nuevos vientos a las responsabilidades que se tuvieron y que en un tiempo los esfuerzos rindieron positivos resultados, pero al ser rebasados ya no se cumplen con las metas y objetivos, más vale dejar el camino libre.

Si Clemente Yáñez esperaba clemencia de las máximas autoridades estatales, ya recibió la respuesta de éstas.(www.intersip.org)