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Carlos Robles

Es opaco y corrupto

Es lamentable que de los actuales 38 ayuntamientos de Coahuila, no hay a quien irle, pues en su casi totalidad los nuevos ediles que iniciaron el primero de enero del 2014…

Mi Columna

Es opaco y corrupto

Por Carlos Robles Nava

Es lamentable que de los actuales 38 ayuntamientos de Coahuila, no hay a quien irle, pues en su casi totalidad los nuevos ediles que iniciaron el primero de enero del 2014, heredaron deudas públicas de distintas dimensiones que les ha impedido dar un mejor gobierno a su comunidad, siendo esa falta de recursos económicos el principal pretexto o argumento para tener total o semi paralizado a su municipio, agravándose esa situación con la ausencia de ingenio y creatividad de sus respectivos Alcaldes, sin desconocer que los hay quienes pese a la carga financiera que están enfrentando, se han apoyado con recursos federales o estatales y, además, están desarrollando acciones sociales comunitarias que no requieren de ningún o poco financiamiento.

Un municipio en donde su Alcalde, Jorge Dávila Peña, prácticamente está de “monigote” es Parras de la Fuente, Coahuila, población en donde el pandillerismo ha crecido, al igual que el grafite  así como la inseguridad, dejando Parras de ser un verdadero “Pueblo Mágico” con el descuido en sus principales áreas de servicios públicos.

El turismo o visitantes Parras de la Fuente que en años pasados, los fines semana arribaban a ese otrora pintoresco y agradable pueblo, está ausente desde el año pasado y el poco que va y se hospeda en los hoteles y hostales, optan por refugiarse o recogerse a temprana hora, pues perciben inseguridad por las noches.

Los hoteleros pretendiendo y para enfrentar esta caída turística, han reducido sus tarifas, incluyendo a los de alta calidad turística, particularmente uno de ellos que cuenta con campo de golf que por más que se anuncia en los medios de comunicación de Torreón y Saltillo, no logra elevar su clientela.

El Edil parrense, Jorge Dávila Peña, hijo de conocido empresario mueblero de la tierra del prócer, Francisco I. Madero, no ha hecho honor al apellido de su señor padre, un hombre de mucho trabajo y fortaleza empresarial que lo llevó al reconocimiento de los parrenses. Es probable, al menos lo expresan sus paisanos que no se cansan de clamar que a Jorge, su Presidente Municipal, le quedó grande la yegua, ya que no salió “tigre pintito”, siendo uno de sus principales problemas el que no asiste regularmente al edificio de la Presidencia Municipal, en donde sus asistentes ya no tienen excusas que dar para justificar el abandono en que Jorge tiene el cargo de Presidente Municipal.

A lo gris que ha resultado la administración de Jorge Dávila Peña, hay que agregar las corruptelas de funcionarios cercanos, siendo lo más reciente, la conducta de su Sub Directora de Policía, Cruz Elena Molina, cuya familia desde hace meses, contratando y ocupando gente de su confianza  “ordeñaba” bien y bonito los gasoductos de Petróleos Mexicanos, usando para la movilización de los toneles que por la madrugada eran llenados, precisamente en un autobús propiedad de la familia Molina.

En diversos círculos parrense, al menos es lo que se dice,  jura y perjura que de esas ilícitas y corruptelas al robar la gasolina, tenía conocimiento la funcionaria policiaca, lo que además de criticable, está defraudando la confianza que le otorgó el Edil, aunque bien se dice, no tiene la culpara el indio, sino el que lo hace compadre o bien, cuando sale el gato, se pasean los ratones y eso precisamente le está sucediendo a Jorge Dávila Peña, debido a sus ausencias al edificio de la Presidencia e irresponsabilidad al no cumplir con el pueblo que lo eligió.

Es un hecho que la opacidad y corrupción ha envuelto en estos últimos meses al Pueblo Mágico de Parras de la Fuente. (www.intersip.org)