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Carlos Robles

Para qué tantos brincos…

En el transcurso de las últimas dos semanas, entre los distintos partidos políticos se ha puesto en boga el tema anticorrupción, trasparencia, cuentas claras, etc., pidiendo honestidad y justicia que sus organismos no dan, pese a tener mucha tela de donde cortar entre los alcaldes, preferentemente, que fueron llevados al poder por el PRI, PAN, PRD, PANAL, Verde Ecologista, del Trabajo u otros más del vasto número de esas representaciones partidistas que mantenemos los mexicanos, aunque sirvan para eso y ninguna otra cosa.

Mi Columna

Para qué tantos brincos…

Por Carlos Robles Nava

En el transcurso de las últimas dos semanas, entre los distintos partidos políticos se ha puesto en boga el tema anticorrupción, trasparencia, cuentas claras, etc., pidiendo honestidad y justicia que sus organismos no dan, pese a tener mucha tela de donde cortar entre los alcaldes, preferentemente, que fueron llevados al poder por el PRI, PAN, PRD, PANAL, Verde Ecologista, del Trabajo u otros más del vasto número de esas representaciones partidistas que mantenemos los mexicanos, aunque sirvan para eso y ninguna otra cosa.

Si realmente se desea combatir la corrupción, mucho serviría que empiece cada partido por su interior e insisto, me refiero a los Presidentes Municipales pertenecientes a su Instituto político y solo como una probadita, en este momento está el caso del Estado de Oaxaca, en donde 252 municipios, casi la mitad de los poco más de 500 municipios con que cuenta, andan protegidos por la ley federal al tramitar amparos para dejar sus cargos, pero antes sustrajeron todos los documentos de “comprobación” de dizque gastos o costo de la obra, pues han sido notificados de graves observaciones sobre desvíos de fondos económicos estatales o federales.

Esta irregularidad financiera que no es otra cosa que desviación, fraudes y raterías afectando impuestos y recursos estatales y federales, fueron señalada en días pasados por el Auditor Superior del Estado de Oaxaca, Carlos Altamirano Toledo, quien acusó a la justicia federal, en especial a los jueces de Distrito de otorgar impunidad a los Ediles acusados y señalados de cometer actos de corrupción.

Dicho funcionario considera que con el otorgamiento de los amparos cedidos por los Jueces Federales de Distrito, esos documentos los vieron los ediles como una “protección e impunidad” para huir y sustraer indebidamente los documentos que contenían toda la información financiera y aplicación de los recursos para las obras a que se etiquetaron esos dineros, de los que los 252 alcaldes oaxaqueños a quienes está señalando la Auditoria Superior de Oaxaca está acusando como sinverguenzadas de esos 252 Presidentes Municipales.

Sin la documentación mencionada y la ausencia de los Ediles que huyeron, recalcó molesto el auditor Carlos Altamirano Toledo, es imposible identificar el dinero robado.

Entre los 252 alcaldes ratas, hay de los diversos partidos políticos, cuyos jerarcas estatales y nacionales si en verdad desean poner aunque sea un granito de arena en su hipocresía al señalar “la necesidad de contrarrestar tanta corrupción”, si en verdad quieren acabar con la corrupción, deberían empezar desde el interior de la casa propia.

Los del PAN se acaban al PRI poniéndoles la etiqueta de corruptos y los del tricolor no se cansan de regresarles la “pedrada” a los “panaderos”, lo mismo pasa entre los perredistas y priistas o panistas, como el Verde Ecologista, los del PANAL, del Trabajo, haciendo señalamientos a otros partidos y así sucesivamente, sin que ninguno tome la sartén por el mango y comience a limpiar el seno de su casa o sea el partido.

Mucho ayudaría si los partidos políticos procedieran directamente contra los alcaldes de su fracción partidista, sancionando de distintas maneras a los ayuntamientos que llevan su siglas, si es que en verdad les interesa arremeter y sino acabar, al menos reducir en mucho las corruptelas.

No se vale estar lanzando acusaciones como las piedras a Magdalena, cuando no se ven ni se reconocen las cosas malas que hay atrás de nosotros y en este caso, tratándose de políticos, la podredumbre hay que desterrarla desde nuestro seno, si no para que aventar pedradas si están peor que sus contrincantes.

Para que tantos brincos, estando tan parejo el piso, pues eso es simplemente demagogia. (www.intersip.org)