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Carlos Robles

Legal sí, pero moral no

Un tema recurrente en estas elecciones federales del 2015, ha sido la entrega de los famosos televisores LED para entrar al tan cacareado esquema o sistema del “apagón analógico” que además de incluir a México en la modernidad mundial de comunicaciones, se pregona que esos aparatos LED serán ahorradores de luz y que los cientos de miles de millones de pesos que los gobiernos federales han invertido desde Felipe Calderón, del PAN y ahora Enrique Peña Nieto, se recuperarán usando menos energía eléctrica. ¿Será?.

Mi Columna

Legal sí, pero moral no

Por Carlos Robles Nava

Un tema recurrente en estas elecciones federales del 2015, ha sido la entrega de los famosos televisores LED para entrar al tan cacareado esquema o sistema del “apagón analógico” que además de incluir a México en la modernidad mundial de comunicaciones, se pregona que esos aparatos LED serán ahorradores de luz y que los cientos de miles de millones de pesos que los gobiernos federales han invertido desde Felipe Calderón, del PAN y ahora Enrique Peña Nieto, se recuperarán usando menos energía eléctrica. ¿Será?.

Sobre la legalidad o correcto que esos televisores LED se repartan en tiempos electorales, el gobierno federal por conducto de su Secretaría de Desarrollo Social, ha sido que el programa es constitucional, es decir, totalmente legal, rebatiendo y respondiendo con ello al clamor de los partidos opositores al Revolucionario Institucional en el sentido de que forman parte de la propaganda política a favor del tricolor el próximo 7 de junio o sea y para entendernos, se siguen y seguirán entregando como “acarreadores” o “captores” de votos para los aspirantes sean gobernadores, diputados federales y locales y alcaldes federales en las entidades del país, según sea el caso, pues hay Estados que tendrán renovación de poderes desde gober, Ediles y legisladores locales y federales.

El propio Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ratificó su acuerdo de que el citado reparto de las teles LED fue una determinación de orden constitucional o sea que por más que pataleen los partidos contrarios al PRI que ven este programa como electorero, persistimos, es constitucionalmente legal.

Conocedores de las leyes coinciden totalmente con lo dicho por el T.E.R.J.F., aunque recalcan que sí es legal, pero moralmente no, porque definitivamente tienen o se pretende hacer sentir la “bondad y misericordia” del partido en el poder, para que los beneficiarios, si es que así lo deciden, el 7 de junio marquen con una “tachita”, las siglas del PRI.

Hablar de moral en política, es como arar en el desierto y esto es por la misma fama que se han ganado a pulso los propios partidos políticos en donde brilla por su ausencia la ética, moralidad, honestidad, decencia y todo lo que suene a honradez, bien nacidos o gente de palabra, pues son conceptos que dejaron de existir desde años atrás en esos refugios de logreros en donde se crece cada vez más la conocida frase de que el arte de la política es comer caca sin hacer gestos, así de sencillo.

En Coahuila, los Municipios del Norte fueron programados para hacer la entrega durante los meses en que se realizaron las campañas, incluyendo hasta la primera semana de junio, pues todo es “constitucionalmente” correcto, aunque, repetimos, moralmente no lo es.

¿ Y, cómo se va a rebatir un acuerdo constitucional, si la propia Constitución Mexicana se viola cuantas veces se dese y quiera ?.

¿ Y  a qué le llamamos mandato constitucional ?. A todo lo que disponga, ordene y apruebe el Presidente de la República en turno y sea publique en el Diario de la Federación, instrumento considerado como el “vocero” oficial, para someter a los mexicanos a la legalidad que representa lo constitucional, pero no lo moral, así de fácil y sin meternos entre tantas explicaciones jurídicas, además y por otra parte, ese “vocero” se publica tan limitadamente que es difícil conseguir números del presente o el pasado, por tanto, lo más conveniente es comprar una suscripción.

Por lo pronto, “constitucionalmente” los partidos seguirán pataleando y reclamando lo que ellos ven como inmoral, pero que es constitucional. (www.intersi.org)