El resultado de las elecciones federales del domingo 7 de junio, para una parte de ciudadanos mexicanos deja algunas reflexiones como el hecho de que si vale la pena mantener económicamente tantos partidos políticos con reconocimiento federal y otros de participación meramente estatal, aunque la mayor parte de estos últimos, se han acostumbrado a coaligarse, hacer alianza o agregarse a partidos fuertes con registro nacional.
Mi Columna
Muere uno y la libra otro
Por Carlos Robles Nava
El resultado de las elecciones federales del domingo 7 de junio, para una parte de ciudadanos mexicanos deja algunas reflexiones como el hecho de que si vale la pena mantener económicamente tantos partidos políticos con reconocimiento federal y otros de participación meramente estatal, aunque la mayor parte de estos últimos, se han acostumbrado a coaligarse, hacer alianza o agregarse a partidos fuertes con registro nacional.
Es inminente de acuerdo con los últimos conteos oficiales la cancelación definitiva como organismo políticos del Humanista, pues conforme a la ley federal electoral, no alcanzó el porcentaje de votos fijados para mantenerse vigente y que es el mínimo del 3 por ciento como mínimo del total de los votos obtenidos a su favor en todo el país y que en el caso del Partido Humanista fue del 2.17.
Fueron 10 partidos con registro nacional que participaron en las elecciones federales de este 2015, al margen están los demás partidos locales o estatales que se coaligaron en los nueve estados en donde hubo elección desde gobernador, alcaldes, diputados locales y, claro, diputados federales.
En el caso Coahuila hubo alianza, coalición o “arrejuntados” con el PRI, de cuatro partidos de los conocidos como de la “chiquillada”, que se convierten en sanguijuelas para “chupar” algo de dinero porque gratis, ni el saludo, se acepte o no, pero es una realidad total, pues es un hecho que si la chiquillada acepta pegarse a la ubre en alguno de los partidos nacionales, es a cambio de favores en beneficio de su partido o dizque militantes, es la ley que siempre se sobrepondrá en los negocios, sean de carácter político o comercial.
Da vergüenza o al menos debiera ser así a los dirigentes de los dos partidos políticos que virtualmente se ve inminente el retiro de su registro y que son: El del Trabajo y el Humanista.
Al del Trabajo, porque no es la primera ocasión que se le cancelaría su registro nacional, pues hay que recordar que fundado en l990, hace justo 25 años, participando al año siguiente, es decir, en 1991 en su primeros comicios y no obtuvo los votos suficientes para conservar su registro y por tanto, se le retiró.
Al siguiente año, 1992 vuelve a juntar las firmas suficientes para revalidar su registro participando en las elecciones federales de 1994 postulando como candidato a la Presidencia de México, a Cecilia Soto, hermana de quien fuera Directora de Comunicación Social del Gobierno Estatal, en el sexenio de Rogelio Montemayor Segui.
Ante su impotencia de atraer el voto ciudadano por si solo, el Partido del Trabajo siguió participando en coalición con otros partidos como el PRD y Convergencia.
El Coahuila, el Partido del Trabajo, prácticamente es invisible y lo regentea Maltos Yong, muy cercano de Carlos Salinas de Gortari, siendo éste Presidente de México y antes y después de esa época, fuerte líder de “Línea Proletaria” con mucho trabajo en Monclova con manifestaciones y protestas contra Altos Hornos de México.
El caso del Partido Humanista, fundado en el 2014, corrió la misma suerte que el del Trabajo, pues este año fueron sus primeras y últimas, en primera instancia, participación en elecciones federales quedando en el tintero si los fundadores del “Humanista”, un ex priista y otro ex panista, Ignacio Irys Salmón, viejo líder de la Confederación Nacional Campesina y Javier Eduardo López Macías, quien formo parte de los colaboradores de Jorge Zermeño Infante, siendo Alcalde de Torreón y fungiendo como Director de Desarrollo Social, para luego irse a trabajar a las órdenes de Vicente Fox y Felipe Calderón, cuando fueron Presidentes de México.
Irys Salomón, antes de ser “Humanista”, fue perredista y de los Partidos Mexicano Socialista; del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional y participó con la ex candidata presidencial Patricia Mercado, a formar el Partido Alternativa Social Demócrata y Campesina.
Es decir, tanto los dirigentes del partido “viejito” del Trabajo como del nuevo “Humanista”, son definitivamente dos verdaderos “cartuchos quemados” por decirles “aventureros y oportunistas” de la política mexicana, consecuentemente nada bueno puede esperarse de sus partidos.
Tiene caso seguir sosteniendo a estos remedos de partidos políticos, con dineros vía impuestos de los mexicanos.
No hay que descartar los pronunciamientos de que termine el sostenimiento con recursos públicos de tanto partido político y que se sostengan, si pueden, de las cuotas de sus militantes y simpatizantes. Sería lo más sano e ideal ¿no?. (www.intersi.org)
