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Carlos Robles

Vean bien y en todo

No es un problema unilateral ni partidista, sino es cuestión de que las autoridades municipales se fajen bien los pantalones, además de sostener bien lo que se atraviesa por el “arco del triunfo”, porque es un hecho que los abusones y arbitrarios comerciantes en distintas líneas, ya le vieron la cara de eso que están pensando los lectores, a los ayuntamientos de los municipios que enfrentan el problema de la invasión de las banquetas de las calles con vendimias de todo tipo y clase de mercancía.

Mi columna

Vean bien y en todo

Por Carlos Robles Nava

No es un problema unilateral ni partidista, sino es cuestión de que las autoridades municipales se fajen bien los pantalones, además de sostener bien lo que se atraviesa por el “arco del triunfo”, porque es un hecho que los abusones y arbitrarios comerciantes en distintas líneas, ya le vieron la cara de eso que están pensando los lectores, a los ayuntamientos de los municipios que enfrentan el problema de la invasión de las banquetas de las calles con vendimias de todo tipo y clase de mercancía.

Mi trabajo me da oportunidad de estar regularmente en las diversas ciudades de Coahuila, al menos en las de mayor importancia o población, por lo que es un problema que con tristeza veo y se trata del crecimiento desmesurado como lo es la muestra de la falta de pantalones o de otra cosa de algunos Ediles que necesitan ponerse enérgicos y bravos con los jefes de las áreas respectivas para que los inspectores de esas direcciones municipales no sigan dándole atole con el dedo a sus jefes inmediatos ni tampoco defrauden la confianza depositada en ellos para hacer cumplir la ley.

De las seis ciudades de mayor población de Coahuila como son Saltillo, Torreón, Monclova, Piedras Negras, Sabinas y Ciudad Acuña, es en éstas donde más fuerte se ejerce la invasión de las banquetas para todo tipo de vendimia.

Este fenómeno tiene su mayor incidencia al atardecer y noche de cada día y de manera muy particular en colonias de los distintos rumbos de las ciudades, existiendo casos en que la invasión no es solo sobre las banquetas obligando a los vecinos o transeúntes a bajar al arroyo de circulación vehicular exponiéndose a un percance, sino que las invasiones incluyen los carriles de tránsito motriz agravando la situación.

Lo anterior es al margen de la invasión de las banquetas en el centro y principales calles del llamado primer cuadro de la ciudad en donde los comerciantes extienden “góndolas” o “percheros” para exhibir sus artículos en venta.

A todo ese desorden de todo tipo de comercio, hay que agregar la moda de algunos “cafecitos” o negocios que venden desde hot dog, tacos, flautas, etc., que colocan sobre las banquetas mesas y sillas para sus clientes y comensales, sin importar la obstrucción del paso peatonal.

Todo esto ante la complacencia de los supuestos inspectores que no cumplen con su labor, pero no dejan de cobrar ninguna quincena, existiendo en ese problema el famoso “pago o cobro de piso” que no es más que una mordida o soborno para el servidor público para que se haga de oídos sordos y ojos ciegos ante las quejas de las familias vecinas de esos negocios callejeros por las molestias e inconvenientes que causan al extender sus negocios a las banquetas y carriles de circulación de las calles.

Solo para medir la tolerancia y paciencia, pero sobretodo la complicidad de los inspectores, por ejemplo en Torreón y en una esquina del Oriente de la ciudad, precisamente en Abasolo y calle Diez, hay un restaurante de pescados y mariscos que “ocupó” todo lo ancho y largo de la banqueta que comprende el negocio, llegando la desvergüenza y abuso, además de la corrupción de los servidores públicos que en toda la extensión de esa banqueta se pintó con color amarillo dos líneas para marcar el “carril” peatonal que se hace entre mesas y clientes de ese restaurante que trabaja desde temprana hora y que se llama “El Pinabete”, no sé por qué, pues no hay ningún pinabete o árbol se le parezca, cerca como tampoco a regular distancia.

Este desorden urbano y deterioro de imagen, solo demuestra que nuestros Alcaldes del presente, ya no acostumbran recorrer las calles de la ciudad dizque gobiernan para saber y conocer lo que su personal no cumple, como es también que hay esquinas o cruceros de calles en donde diariamente se hace el hacinamiento de decenas y hasta centenas de bolsas con basura y desperdicios de todo tipo, aunque el camión recolector no pase ese u otro día, convirtiéndose esos tiraderos “abiertos” y a la vez de uso para toda la comunidad, en graves focos de infección cuya incidencia se eleva con las altas temperaturas de esta temporada.

Presidentes Municipales y servidores públicos en general, de vez en vez recorran su comunidad para que testifiquen con sus propios ojos que sus subalternos no solo les ven la cara, sino los defraudan por no cumplir con la tarea encomendada y todo por desidiosos y porque a muchos de ellos les faltan pantalones. (www.intersip.org)