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Carlos Robles

Por la iglesia y el pueblo

Saltillo ha tenido un crecimiento inusitado  a partir de hace 35 años y lamentablemente no se ha hecho replanteamiento alguno en su vida cotidiana, pretendiéndose preservar tradicionales del Saltillo cuando tenía 100 o 150 mil habitantes, lo que de ninguna forma es malo, pero si urge se adecue a sus requerimientos actuales, particularmente de movilidad.

Mi Columna

Por la iglesia y el pueblo

Por Carlos Robles Nava

Saltillo ha tenido un crecimiento inusitado  a partir de hace 35 años y lamentablemente no se ha hecho replanteamiento alguno en su vida cotidiana, pretendiéndose preservar tradicionales del Saltillo cuando tenía 100 o 150 mil habitantes, lo que de ninguna forma es malo, pero si urge se adecue a sus requerimientos actuales, particularmente de movilidad.

Extraoficialmente, el alcalde Isidro López Villarreal, ha dicho que somos 800 mil habitantes, coincidente con lo mismo expresado en la administración local pasada, empero, seguimos teniendo movilidad característica y común de hace 50 o más años atrás.

El bien recordado y nunca olvidado ex gobernador, Oscar Flores Tapia, en los años 70´s dio a Saltillo el primer estirón económico y a partir de ahí, su crecimiento ha sido más que acelerado, quedando inmóviles y siguen así en el presente muchas de sus actividades diarias.

Por mencionar algo, se ha hablado mucho y actuado poco en el hecho de que los autobuses urbanos de pasajeros sigan teniendo su paso por las principales calles del meritito primer cuadro, ahora llamado centro histórico, lo que no se hace en otros similares de distintas ciudades del país, pues hay que recordar que la intención de crear los centros históricos es con la finalidad de recordar las épocas muy pasadas en que la gente caminaba libremente sin necesidad de andar “toreando” a las unidades motrices, principalmente los armatostes utilizados para el transporte que en su mayoría son desechos de poblaciones estadounidenses, pero que se trata de unidades demasiado grandes e inoperantes para lo que debe ser un real centro histórico.

Lo viejo no está reñido con la modernidad, el problema es que alcaldes que nos llegan a gobernar, me refiero a los que vivimos en Saltillo, por no tomar decisiones anti populares y apolíticas, no meten las manos en mucho de lo que debe hacerse para darle el realce a Saltillo que merece como la capital de Coahuila.

Pueden mencionarse otras muchas circunstancias que nos siguen distinguiendo como un simple pueblo y no como una capital de Estado, pujante y progresista, sin quitar lo viejo y apoyar lo nuevo, solo es cuestión de hacer estudios y tomar decisiones.

Soy católico, pero no estoy de acuerdo por vivir tiempos modernos, en que las fiestas de la iglesia sigan siendo para unos pocos, particularmente comerciantes de poca valía, que la celebración anual del aniversario de la fundación de Saltillo, la conviertan en una vil vendimia de todo y nada, predominando los alimentos con todo lo antihigiénico que haya, con inseguridad no para los puesteros, sino para los que acostumbran a visitar la catedral en ocasión del festejo del santo patrono, el Santo Cristo.

Este año, el 6 de agosto día del Santo Cristo, pudo haberse convertido en una “fiesta sangrienta” para la iglesia y pueblo cuando estalló un cilindro de gas que por fortuna y bendición del Santo Cristo, solo hubo una persona con quemaduras a regular intensidad y tres puestos arrasados por la explosión.

El motivo: Un tropezón de una mujer que intento mover de un lado a otro un cilindro con gas, se le resbaló, cayó al suelo y sobrevino el percance.

La “colgadera” de múltiples líneas a un solo poste para proveerse de electricidad los entre 400 y 500 puesteros que se instalan, es otra de las serias amenazas de un desaguisado.

Las autoridades de Protección Civil del Municipio aseveran que “checan” hasta lo mínimo para evitar percances, lo que en los hechos demuestra que una cosa es “echarle un ojo” a los puesteros y otra  exigirles medidas de seguridad.

Tengo 33 años viviendo en Saltillo y siempre me he preguntado: Porqué hay que cerrar calles y exponerse a tragedias, cuando hablamos que es la fiesta de la iglesia por celebrar un aniversario más del santo patrono, es decir, es una real ceremonia de la iglesia que bien podría festejarse con más fieles y en orden, sin la instalación de los puesteros.

Por qué no separar la fiesta de la iglesia, con la fiesta del pueblo, dejando libre catedral para que acudan más saltillenses y visitantes y expresen con más sentimiento y humildad su devoción y respeto el paseo del Santo Cristo y, la fiesta del pueblo, enviarla a las instalaciones de la feria de Saltillo u otros terrenos en donde los clientes de los puesteros no sufran las de Caín para sentarse placentera y tranquilamente a echarse sus enchiladas, tlacoyos, menudo, memelas, tacos, garnachas o conocidos hoy rimbombantemente como sopes, etc., o bien comprar de la gran cantidad de chucherías que ofrecen los puesteros.

La iglesia saldría ganando y los puesteros conformarse con las ventas que tenga sin los fieles de Santo Cristo, al fin y al cabo, cada puestero es dueño de más de 5, cosa similar a las concesiones del transporte público urbano. (www.intersip.org)