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Guillermo Robles

Estamos gordos

Si últimamente usted ha escuchado mucho de nuevos métodos para bajar de peso sin considerar aquellos equipos anunciados en la televisión en donde milagrosamente bajas toneladas de grasa cuando en realidad muchos de ellos están truqueados y por pereza muchos no los compran pues ante esta situación últimamente han surgidos éstos diversos métodos en donde intentan inventar e inclusive a superar el conocimiento de los nutriólogos por los fallidos intentos no se trata más que un negocio que se ha puesto más que de moda ha sido una necesidad por salud el tener que bajar de peso.

OPINIÓN

Por Guillermo Robles Ramírez

Estamos gordos

               Si últimamente usted ha escuchado mucho de nuevos métodos para bajar de peso sin considerar aquellos equipos anunciados en la televisión en donde milagrosamente bajas toneladas de grasa cuando en realidad muchos de ellos están truqueados y por pereza muchos no los compran pues ante esta situación últimamente han surgidos éstos diversos métodos en donde intentan inventar e inclusive a superar el conocimiento de los nutriólogos por los fallidos intentos no se trata más que un negocio que se ha puesto más que de moda ha sido una necesidad por salud el tener que bajar de peso.

                México nunca pensó que pudiera superar a los EU, en las tasas de obesidad, pero tampoco los mexicanos se imaginaban que nuestro vecino del norte tuviera tal problema, probablemente debido a la influencia de las películas hollywoodenses, donde solamente se ven artistas con cuerpos esbeltos, otros atléticos sacando de los más profundo  de los espectadores sus fantasías sexuales.

            Cosa contraria comparado a las películas de nuestro país dejando muy marcado las grandes diferencias entre las complexiones físicas de nuestros actores, dejando una gran desventaja en cuanto a imagen.

            En apariencia son cosas aisladas, pero en el impacto social y cultural, no lo son  porque es el reflejo que proyecta cada nación a través del cine, aunque suene increíble e imposible de creer existen todavía países que piensan que todavía andamos con tapa rabos o con el típico sombrero hecho de paja que usaban los campesinos de la revolución.

            Es así que no  todo lo que brilla es oro, y para muchos connacionales influenciados por las películas les costaba trabajo considerar el concepto de que años atrás EU, tenía un alto índice de obesidad, y todavía algunos tienen el concepto de las gringas, altas, güeras, ojos azules, y delgada, como también en el caso de los gringos altos, güeros, ojos de color, y fornidos.

            Todos estos conceptos se acabaron, siendo cosa del pasado porque para este año, México pasó a ser el país con el primer lugar en obesidad infantil y adulta, sin contar la población de diabetes.

            Ya se venía advirtiendo desde hace más de una década por el Instituto Mexicano del Seguro Social y la Confederación Nacional de Pediatría de México el crecimiento sobre ésta problemática que cada día se ha convertido en el peor de los enemigos, después del crimen organizado.

            Fueron dos autoridades las que hace más de una década advirtió sobre la problemática que está pasando el país, y el gobierno federal nunca hizo nada al respecto a través de la Secretaría de Educación Pública, ya que es ahí donde se fomenta la famosa comida chatarra, más aparte las autoridades municipales por permitir la venta en las afueras de las escuelas, siendo muy común encontrar el carrito de churros, y otras frituras, siendo casualmente negocio de la misma sociedad de padres de familias.

            Si a eso se le suma la falta de un programa de ejercicio escolarizado que cumpla con las expectativas para bajar de peso, también responsabilidad de actuación de la federación para hacer  una verdadera rutina avanzada para incentivar el ejercicio y no solamente soltarles una pelota para que se pongan a jugar en la hora de educación física.

            También debería de capacitarse a los maestros de la materia de educación física a no limitarse a un buen programa de ejercitación, sino también acompañado de una orientación sobre que alimentos se debe de ingerir para crecer sano.

            Todo quedó en advertencias, seudo-campañas publicitarias del sector salud, pero fue solo eso, puras llamaradas de petate, y nunca se implementó un control sobre el contenido de la comida, y menos en las engañosas campañas publicitarias de la industria productora de alimentos, sin ninguna advertencia nutricional sobre el peligro de consumir grasas, sales, azúcares y carbohidratos en exceso es dañino para la salud; tal y como lo hacen actualmente las compañías de cigarro.

            Aquellas compañías que le ponen su leyenda de recomendación  son motivo de mofa para la gente donde dicen solamente palabras sin ningún impacto o información nutricional en la que se piensa que con eso se  cumple con el requisito mínimo que pide el sector salud. ¿Acaso es suficiente la leyenda “come frutas y verduras”?

            Tampoco existen en las envolturas o en el empaque de la comida chatarra o cualquier producto alimenticio que sea nocivo para la salud en exceso un teléfono a dónde acudir  como lo hicieron las compañías tabaqueras que tienen un teléfono donde se proporciona ayuda para dejar de fumar con atención las 24 horas y desde el momento que llama para acudir una orientación para dejar de fumar, aplican un protocolo de cigarro, que consta de un cuestionamiento y orientación con una duración de cuarenta minutos, dándole así seguimiento para combatir el cáncer, y otras enfermedades causados por el uso del cigarrillo.

            Así como se le presionó a  la industria del tabaco a tomar todas esas medidas para evitar el daño a la salud de sus consumidores, de la misma manera se debería de obligar a la industria productora de alimentos a proporcionar las herramientas para dejar de consumir en exceso un producto y no simplemente haciendo porciones más chicas o presentaciones pequeñas en las escuelas. Al igual el tan el cuestionado impuesto de las bebidas endulzantes, cuya partida no ha tenido un impacto para bajar el problema de la obesidad, como pudiera ser un programa federal para bajar de peso. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org