Mi Columna
¿ Fama ?, pero bien ganada
Por Carlos Robles Nava
No me asusta ni me espanta la fama que a través de los años ha ganado, bien o mal, la profesión que he llevado durante los 58 años de los 74 de edad que tengo o sea de ser periodista o reportero, pa´l caso es igual.
Me duele en lo personal como sucede en otras muchas profesiones el que se generalicen los calificativos que se endilgan, aunque en repetidos casos, como que la famosa fama que se ha hecho, ha sido muy bien ganada.
Dicen que cada ser humano es el constructor de su propia vida, poniéndose como ejemplo el buen o mal comportamiento, la decencia o indecencia, la deshonestidad u honestidad y otros valores que cada ser terrenal lleva por dentro y en su consciencia.
Al margen de lo anterior, en los círculos gubernamentales, “polakos” y en general lo que llamamos en el argot periodístico, las “fuentes”, saben quién pide, quien “chayotea”, extorsiona, etc., habiendo personajes muy reconocidos en Saltillo y resto de la Entidad que incursionaron por años en los medios de comunicación y aunque ya se nos adelantaron en el camino sin retorno, siguen siendo recordados como estafadores, trinqueteros, etc.
Estoy convencido de esas sabias palabras, aunque no dejan de lastimar por el comportamiento corruptivo de no pocos compañeros de medios periodísticos, que no acepto, pero tampoco estoy de acuerdo en esas “malandradas” porque involucran y rebotan esas malas acciones para todos los que nos dedicamos a esta inigualable profesión, no única, pero si excepcional y amada por aquellas y aquellos que tuvimos suerte, decisión u oportunidad de llegar a un medio de comunicación y tomar ese camino como el final de nuestra vida, pero haciendo honor y dignificar la confianza que nos brindan no pocos funcionarios, políticos, empresarios y en general ciudadanos.
¿ Porqué viene todo esta letanía ?.
La semana pasada en Monclova, Coahuila, policías de lo que allá se le conoce como “los GROM´s”, Grupo de Reacción Operativa Inmediata de la ciudad del acero, detuvieron a Edgar Eduardo Pérez y José Cruz Mancinas y traían en su poder radios de comunicación conocidos como “matras” y también bolsas con dosis de droga.
Los sujetos pretendieron evadir la acción de la justicia diciendo que eran reporteros, lo que se confirmó, de dos periódicos de la región Centro y después de persistentes interrogatorios soltaron la “hebra” aceptando dedicarse a la venta de enervantes y los radios eran para tener contacto y comunicación con miembros de la delincuencia organizada.
A los pocos días, precisamente el viernes de la misma pasada semana, un diario de Saltillo, da a conocer que el ayuntamiento de la ciudad capital coahuilense aprobará 500 nuevas concesiones que serán entregadas a sindicatos de taxistas, esto de acuerdo a una entrevista con dirigentes de taxistas quienes, según el reportero que obtuvo esa información, los medios de comunicación están muy “calladitos, porque van también en la jugada” en referencia a que se les dará una dotación de nuevas placas para servicio público urbano de pasajeros.
La verdad de esa versión de que los medios están contemplados en el “reparto del pastel”, honestamente lo ignoro, al menos a nosotros los de la Agencia de Noticias SIP no se nos “tomo” en cuenta, pero tampoco queremos ni lo buscamos.
Esas y otras cosas más, es lo que a los reporteros o periodistas que cuidamos nuestro prestigio, honorabilidad y decencia, nos da una inmerecida bofetada, porque lógicamente la mala fama va corriendo y no hay quien la pare.
Esta fama para mi medio periodístico de toda la vida, es inmerecida, sobretodo todo como en la viña del señor, de todo hay como en toda actividad, pues entre el periodismo no todo está podrido, aún y pese a los tormentosos tiempos que se viven, los hay aquellos que a ultranza defienden su “camiseta” personal contra el mal comportamiento que se ha comprobado en el caso de los dos reporteros de la Región Centro.
Sucede igual en los círculos gubernamentales o políticos, en donde por unos se ha ganado la fama de que están en el servicio público no para servir al pueblo, sino para servirse del pueblo, porque al también en el periodismo, no todos los frutos están podridos ni echados a perder. (www.intersip.org)


