Mi Columna
Los rateros de agua
Por Carlos Robles Nava
Se reconozca o no, es un hecho que los Sistemas Municipales de Agua y Saneamiento, SIMAS, a través de los años se han convertido en las cajas chicas y grandes para la mayoría de los ayuntamientos de Coahuila.
Esto no es nuevo, data de muchos años atrás, agregando a esa carga que tienen los SIMAS por la ineficiencia recaudatoria y las gruesas nóminas de empleados que crean sus Municipios, la gran cantidad de tomas clandestinas y fugas que tiene esos indolentes Sistemas.
Antes de que Saltillo, siendo alcalde, Oscar Pimentel González, se asoció con Aguas de Barcelona, creando la empresa mixta Aguas de Saltillo, más conocida como AGSAL, el tradicional SIMAS pedía prestado al municipio para pagar la nómina, a la que iban infinidad de recomendadas y recomendados de regidores y síndicos, así como de compañeros periodistas. Es decir, se convirtió en una casa de todos y nadie, pues había muchos en las nóminas, pero nadie hacia nada.
Además, las fugas y tomas clandestinas era el pan de cada día, siendo peor las tomas clandestinas, que salieron a flote cuando se formalizó AGSAL. Había en la ciudad capital de Coahuila, familias de los famosos y más conocidos apellidos de los de “antes” que tenían “añales” con dos y hasta tres tomas clandestinas y, para acabarla, hasta quintas o huertas tenían y regaban gracias a la apatía, tolerancia e indiferencia como trabajó el SIMAS y, antes como Junta de Agua y Alcantarillado de Saltillo, JAPAS.
Podrán en la actualidad los usuarios arremeter por las tarifas que cobra AGSAL, justas e injustas, pero nadie puede negar que se acabaron aquellos desabastos cuyos afectados salían a bloquear las calles o bien acudir a la Presidencia o al Palacio de Gobierno, pero no puede negarse que mucho se solucionó ese problema, que si bien existe, es esporádico y de vez en vez.
AGSAL mantiene su servicio con esas tarifas y cobros rechazados por los usuarios y además anualmente entrega utilidades al municipio saltillense, ampliando la red, perforan más norias, dan mantenimiento a las actuales con recursos propios y sin saquear las arcas públicas.
Lo que es derecho, no es “chipotudo”, dicen en los barrios y estas verdades son irrefutables frente a los hechos y realidades.
Fuera del sistema de agua de Saltillo, no conozco en el resto de Coahuila otro más que no sea la caja chica y hasta grande de la administración en turno.
En este momento, el Sistema Intermunicipal de Aguas y Saneamiento Monclova-Frontera, enfrenta el problema de tener más de cuatro mil domicilios colgados de la red de manera clandestina, aunque eso de ocultamente está por verse, pues no debe descartarse la complicidad de muchos de sus inspectores que andan en las calles que reciben su “propina” por el disimulo de no reportar el robo de agua, porque no puede calificarse de otra manera.
Las tomas clandestinas o robo de agua, no es algo exclusivo de las áreas habitacionales de bajos recursos, al menos en Monclova Y Frontera, sino predominan en sectores residenciales, al menos es lo declarado por Romeo Villarreal Thomae, vocero de SIMAS de esas dos ciudades conurbadas.
El robo de agua en la región centro, ha llegado al grado de que muchos de sus habitantes ya no se preocupan por hacer contrato, pues acaban la construcción de su vivienda y simplemente se conectan y como SIMAS Monclova-Frontera, cierra los ojos y se tapa los oídos, al no actuar contra los rateros de agua, pues no tardarán en pedir apoyo del gobierno estatal, para seguir “subsidiando” a los conocidos saqueadores de este recurso no renovable. (www.intersip.org)



