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Carlos Robles

Quién no lo haría

Mi Columna

Quién no lo haría

Por Carlos Robles Nava

Son pocos y hasta raros los casos de una madre o padre que permitirían se le haga daño a una hija o hijo. ¿Será por eso que dicen que el amor es ciego?.

Para un periodista resulta difícil tocar ciertos temas, porque se ha estado en similares condiciones o simplemente existe aunque sea una mínima relación con quien o quienes participaron en una situación improcedente o inconveniente.

Este es el tema de la columna de hoy, referente a la situación que tuvo que enfrentar Juan José Yáñez Arreola, Sub Procurador Estatal de Investigación y Búsqueda de Personas no Localizadas.

Resulta que el viernes pasado alrededor de la una de la mañana, salió bien beodo de un antro de Pedro Figueroa, en Saltillo, Coahuila, un joven cuyo nombre no se hizo público, pero que se identificó como hijo del citado funcionario y que posteriormente se confirmó con una desatinada intervención que tuvo para “proteger” a su hijo de algo que pudiera sucederle cuando la policía municipal lo detuvo, al conducir su vehículo en condiciones no solo de peligro para el chavo, sino para el prójimo.

En el momento en que la policía municipal detuvo al mozalbete borracho, disculpando los calificativos, pues no hay otra forma cuando las autoridades de los diferentes niveles realizan fuertes retenes y campañas para combatir a los conductores briagos, llamó por teléfono a su padre Juan José Yáñez Arreola, acudiendo y se apersonó ante los guardianes del orden.

Hasta ahí las cosas podríamos, al menos en lo personal, considerar normales, pues quienes hemos sido padres qué no haríamos porque no se haga daño a un hijo de manera justa o injusta.

Sin embargo, la defensa de Juan José Yáñez Arreola, a favor de su crío, para algunos saltillenses se pasó de la raya porque con la llegada del Sub Procurador de Justicia, lo hicieron elementos del GATE, GROM y Policía Estatal Acreditable, que por cierto no sucede jamás reunir tanta fuerza policiaca de diferentes cuerpos en un solo hecho delictivo, pero aquí si se consiguió y se da por hecho que Juan José Yáñez, pidió el “apoyo”, que hay que decirlo, se pasó de la raya.

Las tres fuerzas policiacas que al menos así se demostró fueron en rescate del hijo del funcionario, cerrando el paso a vehículos y peatones trasnochadores que circulaban por el citado bulevar.

Por minutos, el funcionario y policía municipal dialogaron para a final de cuentas permitir que Yáñez Arreola, se llevara a su hijo en el vehículo particular en que arribó.

Reconozco, más no justifico e insisto, qué mamá o papá no haría lo que fuese por impedir que se lleven a la bartolina su hija o hijo, aunque no se trata de un papá cualquiera, sino de un funcionario del área de la procuración de la justicia, es decir, su amor de padre superó al funcionario, lo que no es coincidente en la forma de pensar en otras personas, pues impidió actuara la autoridad y expuso a un enfrentamiento entre agentes policiacos por la posesión del conductor borracho. ¿Usted que hubiera hecho. Hubiera actuado sin tanto alarde de influencia?. (www.intersip.org)