Mi Columna
El eterno lloriqueo
Por Carlos Robles Nava
“El campo se muere de hambre”. “Nos cobran mucho de luz”. “No hay créditos accesibles para los ejidatarios”, etc. Estas son algunas de las frases más socorridas por los productores del campo, identificados así, al menos en Coahuila porque de hecho el o los ejidatarios han emigrado a las zonas urbanas y los pocos que se arraigaron de la tierra que los vio nacer, prácticamente han dejado el arado para rentar sus parcelas ahora en manos de particulares.
Por los años 50´s y siendo reportero de El Siglo de Torreón, cubriendo por buen rato lo que se llamaron las fuentes agropecuarias, consistente en sacar información de los tres bancos oficiales existentes en ese entonces para dar recursos en calidad de préstamos a los productores del campo, así como visitar las organizaciones campesinas que eran muchas y variadas y lo que se llamó Agencia de Agricultura y Ganadería, ahora la flamante SAGARPA, la Gerencia del Distrito de Riego número 17 ubicada en Ciudad Lerdo, Durango y asociaciones de avicultores, productores de algodón, ganaderos, etc.
El lunes de la semana pasada, en Torreón, a lo largo del periférico “Raúl López Sánchez”, se realizó una marcha de productores del campo lanzando frases de “muchos factores hunden al campo mexicano”; “los cobros de la CFE nos ahogan”; “las reformas no han servido de nada”; “no da el gobierno subsidios a productores del campo”, etc.
Hacía años que no vivía una protesta en demanda de justicia para el campo lagunero de Coahuila, por lo que llamó mi atención.
En parte y no hay razón de la demanda de los actuales productores del campo, aceptando que es una nueva generación y que a ellos no, pero si a sus ancestros como bisabuelos, abuelos y padres, les tocaron los buenos tiempos del campo mexicano y decirlo no es otra cosa que advertir y dejar claro que hay mucho que decir del campo antiguo y el nuevo.
En los años 50´s, al menos por lo que se vivió, fueron épocas de abundancia, de derroche de dinero a través de créditos que otorgaban los tres bancos oficiales que hubo en la Laguna y que fueron el Banco de Crédito Ejidal, en la avenida Morelos, en Torreón; el Agrícola, en el paso a desnivel 11-40 de Gómez Palacio y el Agropecuario, que se inició en Juárez y calle Diez para luego cambiarse a Morelos y Treviño, frente al Hotel Río Nazas.
Hubo dinero “hasta para aventar para arriba”, aunque despilfarrado y aplicado a todo, menos al campo, enriqueciéndose funcionarios de los bancos citados, así como líderes campesinos y muchos de los ejidatarios y los entonces llamados pequeños propietarios, que no eran otra cosa que productores particulares.
El reclamo hecho el martes pasado respecto a las altas tarifas de la C.F.E., fue bandera también de hace más de 50 años, no resolviendo nada los subsidios que ahora reclaman, como la exigencia de que les instalen medidores de agua porque se les cobra al arbitrio, misma exigencia que se hizo hace más de 50 años; firma de convenios para pagarle a la C.F.E., igual los hubo hace 50 años y nadie cumplió.
Una comisión de productores del campo quejosos partió al día siguiente de su protesta a la ciudad de México, para reunirse con los mandamás de la C.F.E. y SAGARPA, hace más de 50 años fueron varios los viajes al defe y todo quedo como ahora: En nada. Esa es la situación de la gente del campo de los años modernos, igual que hace más de 50 años. (www.intersip.org)

