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Carlos Robles

Yo probé la cannabis

Hace más de 60 años, al menos por lo que viví, la mariguana conocida igual como mota, juana, juanita, mafu y cannabis indica, era de sobra conocido que su uso al margen de emplearse para alucinar o como se decía en los viejos tiempos, para transportase a otro mundo, ese de ensueño y de nubes que provocan, al menos dicen los que la han fumado, al mundo del olvido y de la fantasía, en determinados casos se le empleaba para ciertos males, entre otros, la artritis, afectaciones inflamatorias y reumatismo.

MI COLUMNA

Yo probé la cannabis

Por Carlos Robles Nava

Hace más de 60 años, al menos por lo que viví, la mariguana conocida igual como mota, juana, juanita, mafu y cannabis indica, era de sobra conocido que su uso al margen de emplearse para alucinar o como se decía en los viejos tiempos, para transportase a otro mundo, ese de ensueño y de nubes que provocan, al menos dicen los que la han fumado, al mundo del olvido y de la fantasía, en determinados casos se le empleaba para ciertos males, entre otros, la artritis, afectaciones inflamatorias y reumatismo.

También existen testimonios de que se ha utilizado para combatir la glaucoma, segunda causa de ceguera en algunos países, entre éstos, los Estados Unidos, fumándola, ingiriéndola e inhalándola en forma de vapor.

En países como los Estados Unidos, Canadá, Holanda, España y otros muchos más, llevan años y años empleando esta yerba en tratamientos médicos con positivos resultados.

Aunque de acuerdo a nuestra historia, al menos es lo que dicen los libros, la “juana o juanita” lleva más de 5 mil años empleándose en ciertos males entre nuestros antepasados, en las poblaciones indígenas las yerbas, entre ellas la marihuana, es de las más recurrente para prepararla como brebaje o cataplasmas para aliviar articulaciones inflamadas, doloridas o agarrotadas, al igual que dolores de cabeza, mordeduras de víboras y otras heridas y males más.

Justo es lo mismo que sucede con el peyote que inclusive desde hace años se vende como aceite para dolores musculares, por cierto, con mucha eficiencia al menos lo aseguran quienes lo han probado, entre ellos este columnista.

Su venta es común en el pueblo mágico de “Real de Catorce”, San Luis Potosí, a unos 300 kilómetros de la capital coahuilense Saltillo, en donde se vende a la vista de todos y no pasa nada.

No hay dudas, de que fumar marihuana por períodos largos afecte al sistema nervioso y se motiva una adicción que generalmente pasa al consumo de otra droga más fuerte y en este caso puede ser la cocaína y se ahí a otras, aunque no soy experto en la materia, pero de mucho sirven las pláticas de reuniones sociales.

Se comenta que fumar cannabis indica provoca cambios como es en el ánimo que bien puede ser hacia arriba o abajo, es decir de la alegría pasar a la tristeza; también dificulta pensar, resolver problemas, entorpece la memoria, falta de coordinación motriz a corto, mediano o largo plazo tras caer en su adicción.

Por eso, existen organizaciones o grupos de connacionales que se oponen a la primera instancia que dio la Suprema Corte de Justicia de la Nación a una organización formada por cuatro personas para que la usen, al margen si la quieren cultivar para uso personal, pero no pueden comercializarla, aunque eso está por verse, pues hay otros delitos como el exceso en el consumo de bebidas embriagantes que durante años y años y en vez de combatirse, ha crecido su consumo, lamentablemente entre población cada vez más jóvenes.

Siendo joven padecí de reumatismo en ambos hombros y por la empresa donde laboraba acudí por tiempo a una clínica particular y las pastillitas y pomaditas que me recetaban, jamás me hicieron efecto.

Un día de tantos, mi señora madre Hortensia, que Dios la tenga en paz, me dijo: Hijo me dijeron que la marihuana en alcohol aplicada en la parte adolorida era muy buena”. Me explicó que en una botella de litro o tres cuartos se le vaciaba alcohol y luego la mariguana, diciéndome que lo mejor de la “tía Juana”, es decir de la cannibis indica, era lo que le llamaban “cola de borrego” o sea el o los racimos cubiertos de semilla, fermentándose luego por ocho días bajo el sol.

Conseguí la marihuana con el jefe de la policía municipal de aquel entonces que era el capitán Durán y, santo remedio, funcionaron las cualidades medicinales de la marihuana.

Por qué ahora tanto mitote, sino es una novedad el uso de esa planta para asuntos medicinales, en particular tantas trabas para que quienes por enfermedad se ven necesitados de contar con medicamentos que contienen la tan controversial y disputada yerba. (www.intersip.org)