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Carlos Robles

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Mi Columna

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Por Carlos Robles Nava

Como en uno de los tantos programas desarrollados por todo gobierno federal, el reciente implementado y llevado a cabo como lo fue el cacareado “apagón analógico” dejó a la luz pública el despilfarro y pérdida de enormes cantidades de recursos económicos que no son otra cosa que dinero del pueblo inutilizado para obras de beneficio de sectores vulnerables.

Esta entrega de televisores apropiados para recibir todas las señales libres de televisión, dejó amargas experiencias para muchas zonas del país de distintas Entidades, así como el alto riesgo que por ineficiencia de dependencias gubernamentales se registre alto índice de contaminación ambiental y en el sub suelo por los materiales químicos que se presenten al tirarse en lotes baldíos y basureros fuera de control, los televisores viejos que muchas familias habrán de deshacerse al resultar fuera de uso por el nuevo sistema televisivo.

Solo por mencionar una muestra y ejemplo, fueron los miles de televisores que hubo de retrocederse en su entrega en el Estado de Tamaulipas, porque las regiones asignadas no contaban con luz eléctrica y como aún no han sido inventados los televisores sin electricidad, no hubo otro remedio más que echar para atrás el reparto.

Solo en el municipio de Tula, de dicha Entidad fronteriza, dejaron de entregarse más de seis mil, pues en esas tierras solo 1,052 viviendas cuentan con luz, aunque en total de diferentes regiones se abstuvieron de entregar más de 15 mil.

Esto fue repetitivo en otras Entidades de la República, particularmente del Sur, en donde para desgracia de sus habitaciones en pleno siglo 21 siguen careciendo de energía eléctrica hasta para iluminar sus viviendas por las noches y ya no para ver y escuchar televisión o aparatos radiofónicos.

Otras de las situaciones irregulares en este apagón analógico es la inclusión en el beneficio de una televisión nueva, fue que se duplicó la entrega o bien se hizo a personas que hurtaron la identidad de quien si estaba en la lista de la Secretaría de Desarrollo Social, a través de sus delegaciones estatales.

En Coahuila, fueron cientos de personas que estando en las famosas listas de SEDESOL, no recibieron televisor alguno, mientras que en otros cientos de casos, si se entregó a quien no figuraba en las citadas relaciones.

No faltaron en esta rebatinga de apoyo oficial, las y los líderes comunitarios que por sus nexos con los mandamás de SEDESOL, convencieron a éstos de ser ellos quienes llevarían los televisores a ciertos beneficiados, aunque en los hechos, estos últimos ni supieron de la entrega.

No hay dudas de que hubo buenas intenciones de la Federación de apoyar a las familias con mínimas o cero posibilidades de cambiar o tener una nueva televisión para seguir disfrutando de la transmisión de los canales comerciales normales, aunque por otro lado resultó un fiasco el que se exhiba una inexperiencia en este tipo de reparto, cuando que al menos es del conocimiento general de la gente, que es lo que más hace SEDESOL, por tanto, son inválidos las equivocaciones cometidas como el asignar y luego echarse para atrás en la entrega de televisores en donde no hay redes de energía.(www.intersip.org)